La federación detiene al “Chapo”, mientras en Jalisco reina la impunidad

La detención de Joaquín Guzmán Loera significa oxígeno puro para el gobierno federal. Este golpe que ha ganado las portadas de los diarios del mundo, de las notas de radio y televisión, cae en un momento idóneo, cuando las reformas energética, fiscal y educativa causaban una baja consistente en la popularidad del presidente.Si es obra de la casualidad, de la providencia o de un cálculo milimétrico, en todos los escenarios significa un activo que se explota con una eficiencia que cualquier gobierno pudiera envidiar. Rumbo a las elecciones del 2015 será un punto insistente del discurso que en apenas un año detuvo a los principales capos de las más importantes organizaciones criminales: Miguel Ángel Treviño Morales, El Z-40 (líder del Cártel de los Zetas); y Joaquín Guzmán, El Chapo (líder del Cártel de Sinaloa). Sumemos además, aunque sea trate de otro tipo de arresto y de delito, la encarcelación de Elba Esther Gordillo. Incluso a los partidos de oposición se les dificultará restarle méritos al gobierno, que demuestra tener autoridad para actuar, por casualidad o con cálculo, cuando más lo necesita. Una lección a Fox y Calderón que dilapidaron 12 años con ineficiencia y sonados titubeos. Recordemos que El Chapo Guzmán fue detenido en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari (1993). Durante el de Ernesto Zedillo permaneció encarcelado. Pero llega la alternancia y el descontrol le facilita la fuga, apenas a 49 días de iniciado el gobierno de Fox. Con Calderón permaneció prófugo durante su sexenio, paradójicamente con quien presumía de ser “el Presidente que más ha combatido al narco”. Con la ayuda de la DEA, a un año de iniciado el mandato de Peña Nieto, El Chapo regresa a prisión. Las comparaciones son odiosas, pero entre el gobierno de Peña y el de Aristóteles Sandoval la diferencia es la efectividad y el cálculo. Mientras que Peña Nieto detiene a los capos más importantes y encarcela a la dirigente del sindicato más poderoso de Latinoamérica, ofrece muestras de combate a la delincuencia y a la impunidad. Baja el número de homicidios vinculados al crimen organizado en un año, un 30% (mencionó EPN en Davos, el 23/ENE/2014); en Jalisco no pueden encarcelar a quien malversó 7 mil 500 millones de pesos e hizo, en apenas un año, el daño al patrimonio público más ofensivo e indignante en la historia reciente de Jalisco.

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