Las encuestas indican: ¿quién va a ganar?

Las encuestas sirven para aportar descripciones de la sociedad, detectar cambios sociales, fotografiar la realidad de un momento, planificar estrategias de acción o legitimar decisiones sociales y políticas. Recientemente, también, como instrumento de campaña, al generar la percepción de que se tiene un triunfo asegurado. Digamos que ayudan a que los aspirantes vendan futuro político.

John F. Kennedy, Presidente de Estados Unidos entre 1961 y 1963, fue el primer candidato que se basó en encuestas para su estrategia de campaña: “Comprendió la necesidad de estudiar las opiniones y actitudes del público en general y partiendo de esta idea, utilizó las encuestas para definir los puntos fuertes y débiles que le atribuía la gente, así como para evaluar tanto a sus oponentes como los temas de actualidad” (Centro de Estudios de Opinión de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas. Antioquia, Colombia).

No obstante, si las encuestas indicaran siempre lo que va a ocurrir en el futuro, Felipe Calderón debió declinar en los primeros meses de su campaña presidencial, pues entonces, todas las encuestas favorecían a López Obrador. Arturo Zamora, quien siempre fue también el favorito de las encuestas, le habría ganado a Emilio González. Jorge Arana debió ser presidente de Guadalajara, pues llegó a sacar al PAN más de 20 puntos porcentuales de ventaja en las encuestas. Incluso, Enrique Alfaro, el favorito de las encuestas en su momento, hubiese sido presidente municipal de Tlajomulco cuando compitió por el PRI, debido a la amplia ventaja que entonces le concedían las encuestas.

Las encuestas no son estudios de prospectiva, ni predicen victorias o derrotas. En todo caso, cuando diversas encuestas que evalúan el mismo asunto son comparadas a través del tiempo, puede concluirse que se registra una tendencia que puede ser ascendente o descendente, nada más. Tal vez esta es la conclusión más útil y estadísticamente aproximada que se puede sacar de las encuestas, analizadas en perspectiva de tiempo.

Las encuestas tienen un valor estadístico y un margen de error. Los periodos que la ley establece para realizar campaña son, precisamente, para cambiar la percepción de los futuros votantes, al evaluar un partido que postula a un determinado candidato, en un contexto político específico que ninguna encuesta puede emular de manera predictiva. Los candidatos con los que competirá cada partido, la coyuntura política del país y el ánimo de los electores, no puede resolverse por ninguna encuesta realizada en un presente, para interpretar un futuro incierto…

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