En las elecciones de 2016, perdieron los independientes

En las elecciones de 2015, únicamente ganaron en las urnas seis de los 125 candidatos independientes que compitieron por un cargo de elección popular. La modalidad de candidatos independientes registró una tasa de éxito del 4.8 por ciento en 2015. Pero el pasado domingo, apenas 10 de los 308 candidatos independientes que compitieron por un cargo de elección popular, alcanzaron el triunfo. Significa que en las elecciones de 2016, las candidaturas independientes registraron una tasa de éxito del 3.2 por ciento. Los candidatos sin partido ganaron nueve alcaldías: dos en Chihuahua [Ciudad Juárez, como la más importante de todas], dos en Tamaulipas, dos en Tlaxcala, una en Hidalgo, una en Oaxaca y una en Aguascalientes. Por último, Ismael Figueroa Flores, alcanzó un lugar –de 60– para la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México, pero –hay que decirlo– obtenido por Resto Mayor.

Es cierto, las candidaturas independientes tienen el enorme reto de sortear el escaso financiamiento público [no obstante, en días pasados el TEPJF resolvió un criterio con carácter de jurisprudencia que determinó que los candidatos independientes pueden obtener financiamiento privado hasta por el 50 por ciento del tope máximo de la campaña en cuestión], y los casi nulos tiempos en radio y televisión [cada vez menos determinantes a la luz el impacto de las redes sociales y el Internet]. Pero también tienen ventajas comparativas que –en principio– deberían hacerlas sumamente competitivas: Que el grueso de los electores señala que no se identifica completamente con ningún partido, así como la creciente y significativa crítica a los partidos y políticos profesionales.

De acuerdo a los resultados del PREP, si se suma la votación total para la elección de gobernador, correspondiente a los nueve estados en los que compitieron candidatos independientes [Ags., Chi., Dur., Pue., Sin., Tam., Tlax., Ver. y Zac.], destaca que los candidatos sin partido alcanzaron un porcentaje de votación de apenas 3.06 por ciento. A contraluz, los ‘votos nulos’ y por ‘candidatos no registrados’ alcanzaron un 2.31 por ciento. Fueron 10 los candidatos independientes a gobernador [en Zacatecas compitieron dos], pero a excepción del candidato independiente para la gubernatura de Chihuahua, que alcanzó un 18.21 por ciento y quedó en tercer lugar, ninguno de los candidatos independientes restantes logró más del 3.75 por ciento de los votos. De igual forma, si se suma la votación total para la elección de diputados locales, correspondiente a los nueve estados en donde se presentaron candidatos independientes [Ags., BC., Dur., Oax., Sin., Tam., Tlax., Ver. y Zac.], destaca que los candidatos sin partido alcanzaron un porcentaje de votación de apenas 1.01 por ciento: a contraluz, los ‘votos nulos’ y por ‘candidatos no registrados’ alcanzaron un 2.95 por ciento.

Contrario a la verborrea que asegura que los partidos cada vez serán menos competitivos, lo ocurrido el pasado domingo indica otra cosa. Los candidatos independientes registraron un claro descenso en cuanto a competitividad electoral (pasaron de una tasa de éxito de 4.8 por ciento, a sólo 3.2 por ciento), pero simultáneamente, ocurrió un claro repunte de dos partidos políticos que acumularon el voto de castigo: el PAN, el del registro más antiguo de México; y Morena, de muy reciente creación. Así que ese voto de castigo, molesto por las circunstancias de malos gobiernos emanados de partidos políticos, no fue capitalizado por las candidaturas Independientes, como se habría esperado de la novel figura. Lo que ocurrió fue que la mayoría de los ciudadanos prefirió a candidatos de partidos políticos con registro nacional, en franco menosprecio de los 308 candidatos registrados que compitieron bajo la figura del independiente –que parecía de moda-.

Y bien, ¿qué ocurre? Pues que no se sostiene, a la luz de los resultados del pasado domingo, que los partidos están en crisis… ¿Cuál crisis? Acaso, ¿no fue el PAN y Morena los más beneficiados del voto mayoritario de los ciudadanos? Las candidaturas independientes llegaron a su justa dimensión, serán alternativa para los votantes, sí y sólo sí los candidatos de los partidos NO resultan atractivos para los votantes.

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