El día “D”: David Gómez

La palabra “glosa”significa idioma, en griego. En latín, “glosa” se traduce como parabra oscura cuyo significado se debe aclarar.

Hagamos una glosa de la “Glosa”. Ante la falta de credibilidad de instituciones y procedimientos, la moda discursiva hoy es apropiarse de lo “ciudadano”. Los organismos electorales –que trataban de ganar credibilidad-, los llaman de participación “Ciudadana”. Los movimientos partidistas son, también ahora, “movimientos ciudadanos”. Incluso las “glosas” de un Informe de Gobierno, ya también son “Glosas Ciudadanas”. Embriagados en la demagogia, que busca más generar percepción que auténtica participación, se realizó un ejercicio sociológico más cercano a un focus group -grupo focal o grupo de discusión-  en la multicitada “Glosa Ciudadana”.

La palabra “glosa” significa idioma, en griego. En latín, “glosa” se traduce como palabra oscura cuyo significado se debe aclarar. De esta forma puede definirse una “glosa”, como la aclaración de un contenido de significación dudosa, y eso fue exactamente lo que ocurrió. Agregarle el apellido “ciudadana” tuvo el ingenioso propósito de buscarle legitimidad, al intentar avalarla con el sacrosanto manto de la sociedad civil adánica –que está relacionada con Adán, en su categoría de primer hombre del paraíso-.  En efecto es “sin precedentes” que un gobierno que apenas comienza recurra a la búsqueda de un formato en donde 12 seleccionados por un subsecretario hablaron, mientras otros 88 fueron convidados de piedra (de los 100 que dicen estuvieron presentes). Inédito, también, que la “glosa” se hiciera antes y no después del informe (al menos del mensaje político del gobernador). Como dice el proverbio popular, la carreta delante de los bueyes.

Ante la insistencia del entusiasta organizador, casi en tono de reclamo,  porque me refiriera ayer en Twitter a la “Glosa Ciudadana” –supongo para conseguir un trending topic-, que estas líneas sirvan para reconocer la capacidad de gestión del subsecretario que obtuvo un evento al puro estilo “Jalisco Cómo Vamos”, además con el aval y la participación del gobernador, donde los miembros de su gabinete fueron la comidilla de la prensa. Bien dicen que en el país de los ciegos, el tuerto es rey… La glosa consiguió más menciones que el informe mismo del gobernador y le dio voz a los 12 jaliscienses que él mismo escogió para expresar interesantes observaciones en diferentes tópicos del documento entregado el primero de febrero al Congreso (que buena parte fue escrito por David).

El martes fue el día de David Gómez-Álvarez, que obtuvo un valioso tiempo para que sus 12 seleccionados fueran escuchados por el gobernador, en presencia de los medios de comunicación y de 88 testigos en el ex recinto del Congreso. Fue, también, un día muy incómodo para los secretarios que escucharon desde un banquillo todas las bien argumentadas críticas de los que, gracias a David, tuvieron boleto para expresarse y pudieron ventilar interesantes reflexiones. Destaco particularmente los bien planteadas por el ex secretario de Promoción Económica, Sergio García de Alba, quien dejó ver un largo colmillo retorcido en la materia, que buena falta le hace al gobierno. También el caso de la Dra. Myriam Vachez, a la que le dieron apenas un minuto para hablar de la Cultura.

Como glosa de la “Glosa Ciudadana” hay que reconocer que hay ciudadanos más allá de los expertos del Iteso y de alguna de la UdeG  que la invitaron a expresarse. De hecho, hay ciudadanos dentro y fuera de los partidos, dentro fuera del gobierno. Ser ciudadano significa estar en pleno goce de tus derechos y obligaciones políticas. Para evitar más demagogia, recordemos que el artículo 34 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos señala que “son ciudadanos de la República los varones y las mujeres que, teniendo la calidad de mexicanos, reúnan, además, los siguientes requisitos: I. Haber cumplido 18 años, y II. Tener un modo honesto de vivir”. Así que una “Glosa” con participación “ciudadana”, para un gobierno estatal, debe ir más allá de la opinión de aquellos que son considerados expertos por el entusiasta organizador (por ejemplo el Dr. Arturo Chavolla, que asistió, pero no sacó boleto para hablar). Incluso, hay otros que también saben mucho y que no tienen voz, ni fueron invitados, tal vez porque esos votaron por el PRI y perdieron con ello su calidad de “ciudadanos”…

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