De cola y lengua larga

El pasado 26 de febrero se hizo pública una carta del Papa Francisco enviada a Gustavo Vera, presidente de la ONG La Alameda, de Argentina, en donde mostraba su preocupación por el avance del narcotráfico en su país natal, y le externaba su deseo de poder estar a tiempo de evitar su eventual “mexicanización”. La afirmación no sólo es escrita por el líder de la Iglesia Católica, sino por un Jefe de Estado, que de acuerdo a la revista Forbes es el cuarto hombre más poderoso del mundo.

El Papa Francisco le da “denominación de origen” al narcotráfico y estigmatiza a todos los mexicanos con este problema que afecta e indigna. Un Papa que hace “leña del árbol caído” de un país que a su vez le aporta de forma sustantiva al Estado Vaticano, mientras la población de los países europeos paulatinamente deja de confiar en su autoridad. De acuerdo al Anuario Pontificio 2012, México es el país que mayor número de católicos aporta a esta religión, sólo después de Brasil, no obstante, el Papa Francisco generaliza (mexicanización) y nos etiqueta con el narcotráfico (a todos).

Empero, ¿qué calidad moral tiene el Jefe de Estado del Vaticano para emitir este tipo de opiniones? En 2012 el Departamento de Estado de los EU señaló que El Vaticano estaba en la lista de los 68 países “con riesgo de lavado de dinero”, especialmente el vinculado al narcotráfico. Asimismo, la ONG Red Voltaire, con sede en París, señaló que El Vaticano ocupaba la octava posición en el mundo en cuanto a lavado de dinero, lo que coincidía con una investigación realizada por el diario inglés London Telegraph, que apuntaba al Vaticano como uno de los principales paraísos fiscales del mundo por el nivel de secrecía que tenía su sistema bancario (Banco Vaticano), lo que impedía “rastrear o encontrar una pista sobre los orígenes de los fondos”.

Incluso, ¿qué ha hecho Francisco, y sus antecesores (Juan Pablo, ahora beatificado), con los innumerables casos de pederastia documentados en la Iglesia Católica? Todo ello a la luz de que en febrero de 2014, la ONU, a través de la Comisión sobre los Derechos del Niño, señaló por medio de un durísimo informe que El Vaticano sigue encubriendo a los pedófilos en sus filas, que ha “adoptado políticas y prácticas que han llevado a la continuación de los abusos y a la impunidad de los culpables”.

Bienvenida la crítica. Pero para tener la lengua larga, hay que mantener la cola corta. A lo largo de la negra historia del Vaticano se acredita la “Santa Inquisición”, la protección a pedófilos, el lavado de dinero de la mafia y diversas conspiraciones para asesinar a varios Papas...

 

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