¿Será “clásico” la violencia en el futbol?

En muchos países–México-se conoce al futbol como el Rey de los deportes, debido a que logra despertar el mayor interés del público. La popularidad de los deportes, en especial del futbol, se debe a que hoy las personas disponen y dedican más tiempo al ocio, en comparación con otras épocas. También se debe a la penetración de los medios de comunicación, fundamentalmente la televisión, radio e Internet.

La mayor práctica antideportiva es, justamente, la violencia física. Lo ocurrido el fin de semana pasado en el Estadio Jalisco mostró una conducta que lesiona la idea de sano esparcimiento que anima a asistir al estadio para disfrutar de un partido, en este caso del clásico del futbol tapatío. Según MILENIO, el operativo de seguridad reportó importantes fallas desde el inicio, “ya que sólo habilitaron cuatro puntos de acceso para toda la afición”“para más de 48 mil personas”…“Cuando llegó la caravana de la gente de Chivas, quitaron un punto y la gente entró sin revisiones, es ahí cuando metieron las bengalas y la pólvora” (MILENIO: Luto y violencia en el Jalisco; 23/mar/2014).

Apenas 30 policías intentaron arrebatar las bengalas que se encendían y arrojaban  a la parte inferior del Jalisco. El reducido número de policías intentó detener a los barristas, en medio de tres mil seguidores rojiblancos. Cuando los elementos de la fuerza pública se internaron en la barra de Chivas, “fueron agredidos con una violencia desmedida” (La Jornada Jalisco; Clausuran el Estadio Jalisco luego de violencia en el clásico). A pesar del elevado número de lesionados, la reacción brutal de los presuntos “aficionados” no cobró la vida de ningún oficial de policía. Este es un botón de muestra del caos que se apodera también de los estadios. Es una llamada de atención para autoridades, clubes, medios de comunicación y seguidores de los equipos.

El fanatismo, ahora aderezado con violencia, es una bomba de tiempo que pudo explotar con mayor fuerza. Urgen medidas preventivas más estrictas y la aplicación de todo el rigor a quienes sacan a relucir la violencia en el estadio. Expresiones como “los hicimos correr”, denotan una actitud vandálica pretendidamente justificada en la afición a un equipo. Al menos dos policías “llegaron con fractura craneoencefálica luego de ser golpeados por barristas de Chivas en el Clásico Tapatío”, reportó Mural (Ven fuera de peligro a policías; 23/mar/2014). La seguridad reportó severas fallas; pero la conducta brutal de algunos “aficionados” nos invita hoy a reflexionar sobre los riesgos a que están expuestos quienes asisten, incluso, al estadio…

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