La “burbuja” no quiere a Miguel Castro como candidato

Un secreto a voces es que a Miguel Castro no le apoyarán desde el gobierno para ser candidato del PRI a presidente de Guadalajara. Mucho se especula sobre si Miguel Castro podría ser un adversario competitivo frente a Enrique Alfaro. Las encuestas señalan, hasta hora, que no. Pero la dificultad que el tricolor y su gobierno enfrentarán en Guadalajara no se debe estrictamente al perfil de Castro, a su estilo personal o a su potencial de crecimiento. El problema de quien sea el candidato del partido en el gobierno estriba en, al menos, tres factores.

Primero. La competencia para gobernador en 2012 dejó testimonio que los dos políticos con mayor capital para conseguir votos son Jorge Aristóteles y Enrique Alfaro. El caso es que uno es ya gobernador y el otro articula la principal oposición al gobierno. En política no quedan vacíos, pues siempre hay quien los llene. El gobierno no ha sabido, entendido, querido o podido construir liderazgos alternativos al de Aristóteles, que tres años después de la elección a gobernador estén de la talla del ex candidato del partido Movimiento Ciudadano. En ese frenesí de la “burbuja” que celosamente cuida que nadie se acerque al primer círculo de Jorge Aristóteles (en realidad lo que cuidan son sus propios intereses, para que nadie que no sea parte de sus planes pueda sugerir algo distinto al Gobernador), los jóvenes políticos no repararon en que esta “estrategia” dejó al PRI sin candidatos para refrendar la mayoría de votos en las elecciones de 2015.

Segundo. Para los priistas, hasta hoy, el mejor activo valorado en las encuestas es el posicionamiento del PRI, como partido. Pero para la “burbuja”, la estructura del partido, la dirección del partido y el trabajo político de partido lo mantienen relegado como algo incómodo, que no va con su perfil de hipsters de la política. Esto se debe a que buena parte de ellos no acreditan una militancia activa en el PRI, no acusan trabajo de partido y observan al PRI y sus organizaciones como algo obsoleto, que ocupa un tercer o cuarto nivel en las prioridades de estos neopolíticos que se encuentran empoderados por Aristóteles, no por sus méritos o por su desempeño.

Tercero. El gobierno de Guadalajara registra una sorprendente capacidad para empeorar, conforme pasa el tiempo. A pesar de la buena fe de Ramiro Hernández, el perfil de su primer círculo de colaboradores está para llorar, salvo honrosas excepciones. Lentos para reaccionar, desconectados de la realidad y ensimismados en un círculo de pruebas y errores. Para 2015, el PRI tendrá que cargar con los yerros del gobierno municipal... más los que se acumulen. Si consideramos la infinita capacidad para empeorar las cosas en Guadalajara, el gobierno municipal será otro factor que pesará en las elecciones del 2015.

Así que si se confirma que el PRI jugará con un candidato de bajo perfil y que lo conoce apenas un pequeño porcentaje del electorado, todo parecería indicar que se prepara una transición pactada, al puro estilo de los intereses de la “burbuja”, que hoy manipula el poder en Jalisco...

 

gabtorre@hotmail.com