¿Por qué aumentó en Brasil el rechazo al mundial?

Mario Vargas Llosa definió al fútbol como “una religión laica, capaz de generar manifestaciones irracionales y colectivas que en el pasado sólo convocaban iglesias y profetas” (BBC; “¿Por qué gusta tanto el Mundial a pesar de los escándalos de la FIFA?”; 12/Jun/2014). El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, afirmó recientemente que “el fútbol es la organización más poderosa del mundo”. (La Jornada; “El fútbol es un negocio multimillonario que crea oportunidades: Blatter”; 11/Jun/2014). Hay que considerar, para poder entender el alcance de estas declaraciones de Blatter, que la FIFA tiene más países miembros que la ONU: el fútbol logra unir 209 países, mientras que la ONU sólo 193 (Forbes; “Planeta futbol”; 2/Jun/2014).

El crecimiento económico de Brasil durante la primera década del Siglo XXI, impulsado por el liderazgo de Lula Da Silva, fue una de las principales razones para que en 2007, Brasil fuera elegido sede de la Copa Mundial de Fútbol 2014, y que en 2009 Río de Janeiro fuera electa como sede para la realización de los Juegos Olímpicos de 2016. No obstante, según el estudio de Mitofsky, Aprobación de Mandatarios América y el Mundo, publicado en marzo de 2014, Dilma Ruosseff tiene un porcentaje de aprobación en Brasil de sólo 38%. Para situarlo en contexto, el presidente Enrique Peña Nieto, a pesar de los costos de las reformas, sostiene el 50% de aprobación. 

Las encuestas realizadas por la Folha de São Paulo indicaban, sin embargo, que en 2008 el apoyo de los brasileños para la Copa Mundial era de 79% (CNN Expansión; “Mundial ¿un espejismo para Brasil?”; 10/Jun/2014). Ahora, de acuerdo a una encuesta realizada por el Pew Research Center, con sede en Washington, realizada en abril de este año, 6 de cada 10 brasileños manifestaron que ser sede del mundial ‘es malo para Brasil’, “ya que los miles de millones de dólares gastados en el torneo serían mejor invertidos en servicios como la salud, escuelas y transporte público” (CNN México; “Seis de cada 10 brasileños ven mal el Mundial para su país: encuesta”; 3/Jun/2014).

La clave para entender el creciente descontento entre los brasileños es la corrupción y la desigualdad social en su país, ya que bajo estas circunstancias se triplicó el presupuesto inicial para la construcción de los estadios que llegó a los 3 mil 712 millones de dólares. En síntesis, la FIFA apenas destinó 2 mil millones de dólares para la organización, pero se llevará al menos 4 mil millones de dólares en ganancias por concepto de patrocinios, publicidad y derechos de transmisión en medios de comunicación en todo el mundo.

 

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