¿Quiénes serán los aliados de Aristóteles y Alfaro?

En 2015 las alianzas serán claves para la definición de los resultados. El PRI tiene aún como principal partido rival al PAN, pero Enrique Alfaro –postulado por MC en un municipio de la Zona Metropolitana de Guadalajara– sería el candidato que representa mayor dificultad para el partido en el gobierno. Si hoy, que Alfaro no ostenta cargo público, tiene la habilidad para constituirse como el principal actor en oposición al gobernador de Jalisco, como presidente de cualquiera de los municipios metropolitanos sería un actor muy complejo para el gobierno. Aunque en la pasada elección el crecimiento de Alfaro fue proporcional al desplome del PAN, debido a sus ya conocidas alianzas de facto con el ex gobernador, el ex presidente estatal del PAN y algunos secretarios del gabinete emilista; su auto rompimiento con el PRD le costó algunos puntos porcentuales que, sumados, tal vez le hubiesen asegurado el triunfo.

Aunque en su discurso frecuentemente manda señales para despistar a sus adversarios, Alfaro no deja pasar ocasión y busca acercamientos para tratar de construir acuerdos, incluso con aquellos a los que ha descalificado públicamente y sobre lo cual intentó construir una base de credibilidad. Las diversas reuniones que la prensa le ha documentado apuntan a un pragmatismo capaz de sumar, a cualquier costo, los aliados que sean necesarios. De ahí que el ex alcalde de Tlajomulco matice sus críticas, sume a personajes abiertamente ligados a la peor corrupción que azotó a los gobiernos del PAN y, en ocasiones, hasta cambie la dirección de algunos de sus argumentos –su increíble postura frente la Ley de Libre Convivencia–.

Aunque él hace lo que está a su alcance para conciliar intereses, de esos que en antaño ha dicho son irreconciliables, hoy busca esas alianzas. No obstante, sus adversarios en el gobierno disponen de los incentivos para que el PAN y el PRD mantengan sus bases de apoyo. Pero aunque disponen de esos instrumentos que les da el gobierno, inexplicablemente los acuerdos con dos de los tres partidos de oposición son de una timidez que refleja falta de entendimiento del entorno, ausencia de oficio para construirlos o una deliberada acción para que Alfaro gané la capital política o la económica del estado.

Para el PAN, jugar el 2015 en alianza con Alfaro significa su condena a un tercer sitio en las boletas de diputados y munícipes, con severo riesgo de terminar como un partido marginal. Pero la fractura interna, ante la falta de cohesión y activos para operar, son una posibilidad. El PRD, por su parte, se encuentra inmerso en una dinámica nacional de alianzas para elecciones locales. Sus bases de apoyo se han debilitado por la aparición emergente de MC y su rentabilidad dependerá del cálculo con el que definan competir en la siguiente elección (alianzas y candidatos). La política es el arte de lo posible. Las alianzas llegaron para quedarse. El trabajo político de Aristóteles y Alfaro exploran escenarios que ahora apenas imaginamos, pero que se vislumbran ya como opciones reales para competir el 2015.

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