Las aguas de la muerte

El niño Miguel Ángel López Rocha murió en febrero de 2008 envenenado por metales pesados, presentes en el agua del Río Santiago, misma que bebió por accidente. Casi un año después, el 27 de enero del 2009, la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ) solicitó, mediante una recomendación de 172 puntos, acciones puntuales a las autoridades municipales, estatales y federales, para garantizar la salud y el derecho a un medio ambiente digno a los pobladores de las orillas del Río Santiago. No obstante, la espuma blanca se levanta hoy con peculiar impunidad y el hedor a podrido y químicos delata la indiferencia de la autoridad, a pesar del cambio de gobierno y la alternancia en Jalisco.

Presenciamos la “muerte lenta del Río Santiago por contaminación”, como lo tituló La Jornada el lunes 25 de marzo de 2013. La verdadera causa de la muerte lenta son poco más de 400 plantas industriales que fabrican desde celulosa hasta autopartes. Los municipios más afectados son El salto y Juanacatlán. Entre 2009 y 2011, el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua realizó una Actualización del Estudio de Calidad del Agua del Río Santiago. Las conclusiones fueron terribles. Mil 90 sustancias químicas encontradas en el torrente y sus cauces. Se identificaron compuestos orgánicos semivolátiles y volátiles: “ftalatos (disruptores hormonales), fenoles (compuestos que afectan el desarrollo neuronal), tolueno (neurotóxico) y retardantes de flama (cancerígenos)”. Resulta indignante para esa población que se afirme que “no existen riesgos a la salud”.

La cascada de Juanacatlán, que despide una espuma que esparce los tóxicos contaminantes, alguna vez fue calificada como el Niágara mexicano. A pesar de las recomendaciones, de todos los estudios practicados y de la alta incidencia de cáncer y enfermedades derivadas de la sobre exposición a los tóxicos identificados en el lecho del río, en las poblaciones aledañas se viola con flagrancia el derecho humano a la salud y a un medio ambiente sano.

La nota publicada en Reporte Índigo por Paloma Robles (22/07/2013) aporta datos escalofriantes. En cinco años el IMSS calcula 316 muertes a causa de la contaminación. La misma fuente señala que en 2012 ocurrieron 44 decesos en El Salto a causa de la contaminación. Las autoridades ambientales en Jalisco solapan un problema de salud pública que debería ser considerado como un caso de emergencia, debido al aumento creciente de las causas que lo originan y de la incapacidad de la autoridad para inhibir, a través de sanciones económicas, a las empresas que hicieron de este río… “las aguas de la muerte”.

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