Uber, llegó para quedarse

En últimos días, la empresa Uber enfrenta un absurdo embate en la ZMG, tanto de parte del Gobierno del Estado [operativos en contra de Uber, efectuados por la Semov: 16 autos detenidos al 1/Ago/2015], como de taxistas [quienes han amenazado y agredido a choferes de la multinacional: ya son 34 denuncias que se han presentado a la Fiscalía por este hecho, al 1/Ago/2015]. Lo anterior, a pesar de que Uber ha hecho pública su postura de estar a favor de una eventual regulación coincidiendo con lo expresado por el Gobierno del Estado. Una voluntad que hasta ahora sólo ha quedado en el discurso. Ante lo suscitado, el respaldo de los más de 150 mil usuarios metropolitanos de Uber no se hizo esperar, a través de las redes sociales. A través de la plataforma www.change.org, están preparando una atenta petición dirigida al secretario de la Semov y al Gobernador del Estado para que se permita Uber. Esta petición tiene la meta de estar avalada con 50 mil firmas de apoyo: hasta el 2 de agosto, ya registraba los 45 mil 023 firmantes.

El debate público sobre Uber genera acaloradas discusiones en todo el mundo. No obstante, a pesar de las resistencias emprendidas por los taxis convencionales, Uber está presente en 295 ciudades del Mundo. Destaca que a seis años de su fundación, Uber está valorada en 51 mil millones de dólares; un valor que Facebook alcanzó sólo después de siete años. El debate sobre la permanencia de Uber llegó recientemente a México. El pasado 15 de julio, el Gobierno del Distrito Federal publicó un Acuerdo que regularizaba el servicio de transporte público que se presta a través de apps, como Uber, Cabify, etc. Incluso, desde el 4 de junio, el Pleno de la Comisión Federal de Competencia Económica emitió una recomendación dirigida a todos los gobiernos y legislaturas de las entidades federativas del país, para que reconozcan legalmente esta nueva modalidad de servicio de transporte, con marcos regulatorios que se limiten a “tutelar objetivos públicos elementales en materia de seguridad y protección del usuario”.

No deja de ser paradójico que el servicio de transporte público “legal” en Jalisco sea a la vez pésimo y muy caro; mientras que el “ilegal”, cómodo y de precio accesible. Los que critican la supuesta “ilegalidad” de Uber (sindicatos y taxistas), son, precisamente, los que ofrecen un servicio que viola sistemáticamente los derechos de los usuarios. Mal haría el Gobierno de Jalisco en prohibir alternativas de transporte público de calidad, que hasta hoy el mismo Gobierno es incapaz de ofrecer. Aún más, se violaría el 28 constitucional, que dice “En los Estados Unidos Mexicanos quedan prohibidos los monopolios, las prácticas monopólicas”….

 

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