Seguridad pública no es sinónimo de policía eficiente

En campaña una de las coincidencias discursivas de los candidatos fue ofrecer terminar con el clima de inseguridad que mantiene en zozobra a la población. En todas las encuestas preelectorales la inseguridad pública destacó como la principal preocupación. El gobierno de alternancia creó para ello una Fiscalía General, que concentró un buen cúmulo de facultades. Con ello, supuestamente debería contenerse y disminuirse el avance de la criminalidad. No obstante, del análisis de los indicadores en la materia, se puede advertir que entre el dicho y el hecho, hubo un enorme trecho.

De acuerdo al monitoreo de indicadores del desarrollo de Jalisco, de nombre “¿Cómo estamos en Jalisco?” –¿nostalgia por Jalisco cómo Vamos?- situado en el dominio seplan.app.jalisco.gob.mx, los indicadores en materia de seguridad advierten un avance notable de la delincuencia. En cuanto a la percepción de inseguridad, y a pesar de la alternancia y de la creación de la Fiscalía General, en 2013, el 75.9 por ciento de la población se siente insegura en Jalisco. Esta dato indica un crecimiento del 23 por ciento en materia de percepción de inseguridad con respecto a 2012.

En lo que corresponde a robo a bancos, los datos oficiales del gobierno indican que en 2011 se cometieron 111 atracos, en 2012 sólo 58, y para el 2013 la cifra marcó récord al llegar a 139 asaltos. Esto quiere decir que, de acuerdo a las cifras publicadas por planeación, de 2012 al 2013 aumentaron un 239 por ciento los robos a instituciones bancarias en Jalisco.

El robo a casa habitación sigue como el rey de los delitos en Jalisco. En 2012 los amigos de lo ajeno saquearon seis mil 376 hogares. A pesar del cambio de gobierno, el robo a casa habitación llegó en 2013 a la cifra récord de siete mil 210 atracos. Un alarmante crecimiento de 13.1 por ciento. En cuanto al robo a personas, pasamos de tres mil 301 robos en 2012 a la dramática cantidad de siete mil 816 robos en 2013. Esto representa un crecimiento de ¡237 por ciento en el robo a personas de Jalisco! En materia de robo a vehículos particulares, pasamos de ocho mil 824 vehículos robados en 2012, a nueve mil 890 automotores hurtados en Jalisco durante 2013. Otro crecimiento del 12 por ciento en este delito.

El robo a vehículos de carga también aumentó. Pasamos de 375 en 2012, a 391 en 2013. El porcentaje subió un 4.3 por ciento. Prácticamente el único indicador que disminuyó, de acuerdo al “Monitoreo de Indicadores del Desarrollo de Jalisco” elaborado por Planeación del gobierno de Jalisco, fue el de homicidios dolosos. Este delito bajó de mil 183 en 2012, a mil 97 homicidios dolosos en 2013, un 7.3 por ciento. Así las cosas, los delitos del fuero común –los que son de competencia local o Estatal- crecieron en Jalisco de 12.2 a 13.87 delitos por cada mil habitantes. Es cada vez más probable que un jalisciense sea víctima de un delito.

Seguridad pública no es sinónimo de policía eficiente, como frecuentemente se piensa. Tal vez en ello resida la explicación a los negativos resultados conseguidos por lo que va de este gobierno. Aunque, desde luego, las fuerzas policíacas inciden en la construcción de la seguridad, no son el único factor. En relación a esto, el maestro Jorge Nader Kuri -Secretario Técnico de la Conferencia Nacional de Procuración de Justicia- , explicó que la seguridad pública tiene que ver con algo más que la simple prevención del delito: “Involucra la persecución de conductas antisociales y delictivas y se articula a todo el proceso de impartición de justicia”. 

Nader insiste en que para mejorar la seguridad pública es necesario garantizar la plena ejecución de las resoluciones jurisdiccionales; de un Poder Judicial independiente -garantizarse la plena autonomía de los jueces y agentes del Ministerio Público- y el establecimiento de una cultura judicial mínima en la sociedad. Esta cultura pasa necesariamente por modificar la terrible impunidad con la que los grandes fraudes cometidos en Jalisco se exhiben a los ojos de todos, sin que nada ocurra. Combatir la delincuencia supone, también, la necesidad de dotar de eficiencia y honorabilidad a la impartición de justicia, particularmente en los casos de quienes fueron servidores públicos, hoy claramente implicados en fraudes multimillonarios.

http://twitter.com/gabriel_torrese