Del “Robo del Siglo” al “Robo al Pueblo”

Los castigos que la ley prevé son, justamente, para inhibir a quienes trasgreden la norma y atentan contra la sociedad. No obstante, cuando se advierte que por más burdos, ramplones y descarados que sean los fraudes, los daños patrimoniales, las malversaciones de recursos públicos, simplemente el castigo no ocurre, la invitación sutil es a continuar con la escalada de delitos. La impunidad llegó a tal nivel en Jalisco, que dos de los titulares de los poderes Judicial y Ejecutivo, respectivamente, calificaron como “robo” lo ocurrido en la Ciudad Judicial -El “robo del siglo”- y en el caso López Castro –robo al pueblo- con el Congreso del Estado.

En Jalisco los casos de corrupción, entre más gigantescos sean los montos, más probabilidades habrá de que permanezcan absolutamente impunes. Sobran también las ensordecedoras declaraciones que las mismas autoridades designan para sus propias fechorías, porque son ellos mismos los que las hacen y/o las dejan pasar (tolerar en flagrancia estos casos, también es corrupción). Sin duda, el peor de los mundos. Es decir, el cinismo de las autoridades es tal, que ya no sólo se reduce propiciar la corrupción, sino a calificar públicamente este cochinero como tal, sin que pase nada… Son hechos, del día a día, en el “Sexenio de la Impunidad”.

Públicamente se calificó como el “robo del Siglo” a la construcción de la Ciudad Judicial, cuya autoría se debe al mismísimo magistrado presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Jalisco, Luis Carlos Vega Pámanes. De igual forma, fuimos enterados “del daño patrimonial al presupuesto estatal jalisciense de 2012 por ¡7 mil 573 millones de pesos!”, por el contralor del estado, Juan José Bañuelos Guardado, quien presentó siete denuncias penales ante la Fiscalía –que pasan de inmediato a la congeladora-, y que a la fecha han servido para una sola cosa: para nada. Hace unos días pasamos a un nuevo paradigma en los calificativos a la corrupción con el caso López Castro: “el robo al pueblo”, así lo calificó el mismo gobernador de Jalisco sin que a la fecha medie denuncia por lo que públicamente se admite que se trata de un auténtico Robo.

La Ciudad Judicial se presupuestó en 325 millones de pesos y terminó superando los mil 100 millones de pesos, acusando severos faltantes en mobiliario y construcción, pues, por ejemplo, el edificio empezó a operar sin las 20 salas para los juicios orales que deberían estar en el tercer piso, por lo que se tendrían que invertir otros 220 millones de pesos más. Al final, el costo de Ciudad Judicial se cuadriplicó y llegó a 1,320 mdp. Es decir, será 440 por ciento más de lo inicialmente presupuestado. Es también el caso de los Juegos Panamericanos, que originalmente tenían un presupuesto programado que ascendía a 180 millones de dólares, sin embargo, la Justa Deportiva con obras malhechas y deudas a proveedores terminó costando 750 millones de dólares. Es decir, se cuadruplicó el presupuesto para su realización.

Asimismo, según la Auditoría Superior de la Federación (ASF), en 2010 fueron desviados 1,095 millones de pesos del Seguro Popular que correspondían al 56 por ciento de su presupuesto en ese año; y, también, en 2011 se registraron irregularidades por 1,063 millones de pesos, que correspondían al 43 por ciento de los recursos totales asignados para ese año. El saqueo fue tal, que La ASF subrayó determinantemente que esta cantidad  “no se aplicó para cuidar la salud de los mexicanos, lo que limitó de manera sustancial la atención a la población que no tiene acceso a la seguridad social”. De igual manera, se encuentran los desvíos en IPEJAL por 340 mdp para la construcción de las Villas Panamericanas, con dinero de las aportaciones de los trabajadores al servicio del Estado de Jalisco. De manera escandalosa otro fraude admitido por todos en cortito, pero sobre el cual no se investiga nada, respecto de los  89 millones de dólares para la compra a sobreprecio de terrenos en Chalacatepec, “El Nuevo Cancún”, pagados a los ejidatarios costeros a un precio siete veces menor al que reportó RASALAND al constituir la fraudulenta sociedad con IPEJAL. Del “Robo del Siglo”, al “Robo al Pueblo”. Robos, todos, que con seguridad quedarán impunes, porque en Jalisco… el que la hace, no la paga.

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