Participación ciudadana, ¿según MC?

No es casualidad que la figura de iniciativa popular a nivel federal, promulgada en nuestra Carta Magna desde el 9 de agosto de 2012, ¡no ha sido estrenada!

El 13 de octubre, la mayoría de los diputados miembros de la Comisión de Asuntos Electorales del Congreso del Estado votaron a favor dos proyectos de dictamen. Uno, de reformas a la Constitución, y otro, de reformas al Código Electoral: ambas en materia de participación ciudadana. Voces señalan que se trató de un “albazo” y que se hizo uso de la “aplanadora”, por cierto, un término peyorativo para la idea fundamental en la que se sustenta toda democracia parlamentaria: las mayorías. Sin duda, la democracia no se reduce al gobierno de las mayorías. Pero resulta lamentablemente que en nuestro país, hacer uso de las mayorías, algo normal en todo el mundo, sea visto como una práctica antidemocrática.

Además, que se apruebe una iniciativa en comisiones no necesariamente significa su aprobación en el Pleno. Si la aprobación de la iniciativa del PRI en la comisión de Asuntos Electorales significó para algunos un “albazo” y la utilización de la “aplanadora”, ¿dirán lo mismo de MC, cuando su iniciativa salga aprobada por las comisiones de Participación Ciudadana y Puntos Constituciones, donde MC tiene una mayoría absoluta en la primera y PAN en la segunda? O la “aplanadora” y el “albazo” ¿sólo ocurren cuando se trata de legisladores del PRI?

Según Mural (14/Oct/2014), la iniciativa del PRI contempla seis figuras de participación ciudadana y democracia directa, mientras que la propuesta de MC “supuestamente” 12, pero sólo se dieron a conocer nueve. ¿Por qué el supuesto interés de MC por afianzar la participación ciudadana en nuestro estado sólo se expresó inmediatamente después de que el PRI dictaminara a favor su ley en comisiones, y no desde tiempo atrás? Es fecha  que MC no ha dado a conocer el total de su iniciativa, ni la ha aprobado en Comisiones. No será entonces que el grito desesperado, ese gemido adolorido de fracaso, ¿es porque les comieron otra vez el mandado?

Una figura “plus” que dicen contempla la “propuesta” de MC, a diferencia de la del PRI, tiene que ver con la revocación de mandato. Una figura que, por cierto, el 20 de marzo de 2012, el pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) resolvió ilegal, inconstitucional, ya que la Carta Magna no la prevé. Para aprobarse localmente, primero tendría que legislarse a nivel federal. Pero veamos su contexto. Según el libro Direct Democracy Worldwide (David Altman; 2010), que asume una revisión de los mecanismos de democracia directa en el mundo, apunta que en el contexto internacional la revocación de mandato se encuentra aprobada a nivel nacional únicamente en tres países: Venezuela, Bolivia y Rumania. Nótese en los países que se encuentra aprobada. En Venezuela fue impulsada por Hugo Chávez, en su proyecto de Constitución (1999), y en Bolivia por Evo Morales en 2009. Esta figura, no obstante, no ha sido suficiente para quitarles el cargo a líderes con marcados tintes autoritarios. Sorprende, incluso, que esta propuesta-panacea no esté aprobada a nivel nacional, por ejemplo, en Suiza, considerado por muchos especialistas como el país más “democrático” del mundo, en términos de democracia directa.

Pero en todo caso, ¿de qué nos sirve a los ciudadanos la ratificación de mandato, si como sucedió con Alfaro, se pasaron por el Arco del triunfo la instrucción de permanecer en el cargo, resultado de la consulta? A Enrique Alfaro la autoconsulta le ordenó permanecer, pero de todos modos renunció anticipadamente para ser candidato a gobernador ¿Entonces? Otra discrepancia entre la propuesta de MC y la iniciativa del PRI tiene que ver con la iniciativa popular, en donde el PRI establece umbrales más altos para acceder ella. No obstante, los requisitos de la iniciativa popular apenas se homologan con los de la reforma federal: pasa del requisito actual para poder presentarla, que exige el apoyo del 0.5 por ciento del padrón, al 0.13 por ciento.

Sobre la participación ciudadana, lo cierto es que, aunque nos cueste reconocerlo, la auténtica participación ciudadana se expresa fundamentalmente de formas no institucionales, normalmente en forma de protestas sociales, marchas y, recientemente, en redes sociales. Así pues, no es casualidad que la figura de iniciativa popular a nivel federal, promulgada en nuestra Carta Magna desde el 9 de agosto de 2012, ¡no ha sido estrenada!, y que la consulta popular ha tenido, hasta ahora, un sentido populista usado por los tres partidos políticos nacionales más importantes.

Otra cuestión tiene que ver con los Presupuestos Participativos. Una figura esencial y quizá la única que genere auténtica participación ciudadana. No obstante, lo cuestionable en todo caso es si los congresos locales pueden determinar la forma en que habrán de invertirse o gastarse los recursos públicos en los Ayuntamientos. En ese sentido, resulta fundada la iniciativa que propone que esta figura se deje a voluntad de los municipios. Así que, visto con cabeza fría; en materia de iniciativas, “aplanadoras” y “albazos”: ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre...

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