El PRI, ¿se perfila a una derrota?

La inercia introduce afanosamente el concepto del “voto anti PRI”, a través de esfuerzos metodológicos más propios de las fobias que de la estadística o la ciencia política. Este vago simplismo analítico reduce la afinidad político–partidista de la siguiente manera: los que no son priistas, son anti priistas. Blancos y negros que no admiten grises. Mediante el escueto rigor técnico que les caracteriza, se emplean someras predicciones electorales para polarizarlas entre: voto PRI vs el “voto anti PRI”.

No obstante, la única forma de consolidar un voto “anti”, es a través de métodos electorales de segunda vuelta. Debe decirse que este voto “anti” depende absolutamente del contexto y la circunstancia [es artificial], esto es, se define o decanta el voto “anti” en función de la contraposición de una fuerza política sobre otra. Afirmar que la afinidad electoral que no es priista es “anti priista”, resulta tanto como señalar que quienes acusan en encuestas electorales ser apartidistas [no tener una afinidad partidista en específico], son en efecto “anti partidistas”. Me explico. En una encuesta de GRUPO REFORMA (Abr/2016), se advierte que la mayor parte del electorado NO registra una identificación partidista: el 30 por ciento de los mexicanos no tiene una filiación partidista. Si el voto apartidista fuera “anti partidista” [siguiendo la lógica argumentativa del “voto anti PRI”], la sumatoria de los “votos nulos” y por “candidatos no registrados” –en cualquier elección– no tendría por qué alcanzar un tope máximo de 5 por ciento. Esto es, decir que quien no es priista es “anti priista”, es tanto como decir que quien no tiene filiación partidista es anti partidista. Un absurdo.

Resulta oportuno situar en relieve otros indicadores que vienen a desmitificar el supuesto voto o generalización “anti PRI”. El Tricolor, en la Cámara de Diputados es el partido mayoritario. Con PVEM–PNA el Revolucionario Institucional forma una coalición de gobierno [antes coalición electoral] que le permite tener una mayoría absoluta en el Congreso [el 52.2 por ciento de los curules de la Cámara Baja]. Asimismo, actualmente, el PRI gobierna 20 de las 32 entidades federativas, es decir, gobierna en el 62.5 por ciento de los estados de la República. De igual manera, en tres legislaturas estatales el PRI es primera fuerza política [Oax., SLP y Tlax.]; en cuatro legislaturas locales, el PRI es mayoría absoluta [Chih., Nay., Sin. y Tam.]; en el Congreso de Durango, el PRI tiene mayoría calificada; en Chiapas, el PRI–PVEM tienen mayoría calificada en el Congreso local; en cuatro congresos estatales, el PRI es mayoría absoluta y alcanza la mayoría calificada en coalición con PVEM–PNA [Coah., Hgo., QRoo. y Ver.]; en otras seis legislaturas estatales, el PRI es primera fuerza política y alcanza mayoría absoluta en coalición con PVEM–PNA [Ags., Camp., Gro., Son., Yuc. y Zac.,]; en el congreso del Estado de México y Michoacán, el PRI es primera fuerza como partido y alcanza mayoría calificada en coalición con PVEM–PNA; en dos estados, el PRI en coalición con PVEM–PNA es primera fuerza en el congreso estatal [Jal. y Mor.]; en el Congreso de Nuevo León el PRI es primera fuerza en coalición con PVEM–PNA; y en Baja California y Tabasco, el PRI empata como primera fuerza con otro partido político. Sólo en cinco congresos estatales de la República, el PRI es partido de oposición. De ese tamaño es la fuerza política del PRI considerando sus espacios ganados. Bien dicen quienes señalan que únicamente la Coca Cola y el PRI llegan a todo el territorio nacional.

Lo anterior, sin contar el hecho de que nueve estados no han experimentado alternancia partidista en el gobierno estatal [Col., Camp., Coah., Dur., Hgo., EdoMex., QRoo., Tam. y Ver.]. Las más recientes encuestas electorales que miden la tendencia de voto para gobernador, en las 12 entidades en que habrá elecciones el próximo 5 de junio, advierten que en seis el PRI aventaja [Chih., Dur., Hgo., QROO., Sin. y Zac]; en cuatro existe un empate [Ags., Tam., Tlax. y Ver.]; y apenas dos gubernaturas –de las 12 en disputa– el PRI las tiene prácticamente perdidas [Oax. y Pue.]. Mas que muerto, todo indica que este partido sostiene aún un capital político muy significativo...

gabtorre@hotmail.com