"Maquío", ¿estaría orgulloso de Monraz, Emilio, Herbert, Álvaro y Rosales?

Lo que en las pasadas elecciones negaban, con el paso del tiempo se confirmó en todos sus términos. Las palabras del ex secretario de Vialidad, Diego Monraz, finalmente dejan en claro las cosas: “si Maquío viviera, con Enrique Alfaro estaría”. Llega incluso a lo grotesco, si es necesario, al pretender interpretar la memoria del Maquío, para justificar lo que fue y es su deseo. Así que con mucha sinceridad, el inventor de las fotomultas argumentó que “las alianzas entre quienes coincidimos en lo trascendente y en lo esencial no son malas ni pecaminosas como algunos, con oscuras intenciones, han querido insistentemente vender”.

Hoy queda claro que destacados panistas en el gobierno y con fuerte incidencia en el Comité Estatal del PAN maniobraron en 2012 para que el ex presidente de Tlajomulco ganara la elección para gobernador. ¿Por qué Emilio González, Herbert Taylor, Diego Monraz, Álvaro García y Eduardo Rosales, entre otros, buscan realizar una alianza de facto o formal con Alfaro? Naturalmente, por intereses. Estos políticos fueron derrotados en las urnas por los votantes cansados de seis años de abusos. El descalabro electoral del PAN no se puede explicar sin los escándalos, la corrupción y el tráfico de influencias que los enriqueció de la noche a la mañana. Lo “trascendente” y “esencial” que expresa Diego Monraz en su discurso, consiste en recuperar las canonjías y gozar de seis años más de impunidad para incrementar sus fortunas.

Agotaron la credibilidad de la marca PAN que les permitió llegar al poder, de forma tal que hoy necesitan de un proyecto que los rehabilite como los influyentes hombres de poder que fueron. Advierten que su aportación al PAN dejó al albiazul en una crisis de la que tardará al menos seis años en recuperarse. Ellos no van a esperar, su estilo de vida no lo permite. Apostarán ahora mismo a un toma y daca con el candidato de Movimiento Ciudadano.

Ya no buscan cargos públicos. Lo suyo son los negocios, el tráfico de influencias y la seguridad de que mientras Alfaro gobierne no se les molestará por el saqueo que realizaron a las arcas públicas. Justo por ello, a pesar de todos los escándalos de corrupción de Emilio, Alfaro jamás lanza crítica por los siete mil millones de pesos en irregularidades, tan sólo en el último año de González Márquez. Se debe agradecer a Diego su sinceridad. Corresponde ahora a los electores decidir si votan por el proyecto que suma a tan honestos políticos de Jalisco.

 

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