Jalisco sumido en la impunidad y en la desmemoria

Como una carcajada macabra sonó que algunos diputados participaran en la inauguración del foro llamado “Combatiendo la Corrupción”. Sobre todo a la luz de los datos publicados por la periodista Sonia Serrano en las páginas de Milenio Jalisco. La frivolidad de las compras realizadas por las oficinas de algunos diputados retrata la frivolidad con que se justifica un recurso entregado a los legisladores para sus “casas de enlace”. Al observar el vídeo de la rueda de prensa de los diputados del PRI se nota la risa cínica, la falsa convicción de una explicación que más les hubiese ayudado no dar, por absurda y burlona.

En el citado “foro”, el diputado Clemente Castañeda dijo una verdad de Perogrullo (algo evidente u obvio, una verdad notoriamente sabida) “¿Por qué la mayoría de los políticos son corruptos?, se preguntó. La respuesta, dijo el legislador, “es sencilla: porque nadie los castiga, porque no hay consecuencias, porque sus acciones quedan en la impunidad y en la desmemoria”. Remató al señalar que “para muestra el Congreso del Estado, donde se han dado desfalcos millonarios y no hay culpables”. En efecto, el caso es que en Jalisco no se combate la corrupción. Esta es alentada, protegida y auspiciada por algunos empresarios, funcionarios, jueces, magistrados y hasta por algunos autonombrados “ciudadanos” impolutos de la sacrosanta sociedad civil.

De otra manera no se explica que enormes robos, fraudes bien documentados por la prensa y desvíos millonarios de recursos públicos se mantengan absolutamente impunes. Recientemente se publicó que la Auditoría Superior de la Federación solicita reintegrar ocho mil millones de pesos como resultado de las 90 revisiones practicadas. Nada más en el Fondo de Apoyo de Educación Básica, la Auditoría Superior de la Federación determinó que se reintegren tres mil 400 millones de pesos indebidamente desviados.

También están en evidencia los 340 millones de pesos desviados para la “ciudad fantasma”, pomposamente llamada “Villas Panamericanas”; otro elefante blanco producto de la más escandalosa corrupción entre empresarios y gobernantes. En las páginas de los diversos diarios de Jalisco se registró la compra de 30 motoconformadoras defectuosas de origen chino en la SEDER, un desvío por mil 63 millones de pesos del programa Seguro Popular en Jalisco, el gasto delictivo en el CODE durante los Juegos Panamericanos, la falsificación y alteración de firmas para el programa “Contigo Educación y Deporte” de la Secretaría de Desarrollo Humano y la adjudicación a sobre precio de obras para edificios escolares en el CAPECE.

La protección a la corrupción es tan evidente en Jalisco, que el mismo presidente del Supremo Tribunal de Justicia de Jalisco (STJEJ) calificó la Ciudad Judicial que recientemente fue inaugurada por el gobernador, como “el robo del siglo” (Mural, 26 de agosto de 2013). Como ya es la constante, el “robo del siglo”, reconocido públicamente por el titular del STJEJ, quedó en eso, en otro mega fraude cometido a los ojos de todos.

Cuando Emilio González asumió la gubernatura, Jalisco registraba pasivos que apenas superaban los cuatro mil 400 millones de pesos. El gobierno de González Márquez incrementó en cuatro veces el tamaño de la deuda: Poco más de 17 mil millones de pesos de deuda pública. Además está la deuda contraída por los gobiernos municipales en Jalisco, que se estima en los siete mil millones de pesos. Guadalajara, con dos mil 581 millones, y Tlajomulco, con mil 729 millones (Aquí se trató de ocultar los mil 400 millones de deuda contratados por 30 años para la construcción de la Unidad Administrativa de Tlajomulco, edificada de manera irregular por una empresa creada ex profeso y a través de prestanombres, que cobrará por 30 años más de mil 400 millones).

En el Congreso de Jalisco son tantos los escándalos que resulta insuficiente este espacio para detallarlos. Basificaciones ilegales, compras fantasma, aviadores, carros de lujo, partidas secretas, bonos y edecanes de 40 y 50 mil pesos. Pero en efecto, como bien dice el diputado, “nadie los castiga, porque no hay consecuencias, porque sus acciones quedan en la impunidad y en la desmemoria”.

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