En Iconia, a cada uno le toca escoger la cuchara con la que ha de comer

Los suertudos empresarios acumulan cada día más valor en un rosario de negociaciones.

El 21 de mayo de 2014, el presidente de Guadalajara, Ramiro Hernández parecía finalmente abrir los ojos al flagrante daño patrimonial del que es objeto el municipio que gobierna, con el proyecto Iconia. Con singular claridad declaró entonces que: “Si no hemos decidido nada es porque no hemos encontrado condiciones para resolver. Me urge resolver este tema (…) No es lo más saludable que un patrimonio municipal esté en manos de un particular sin que haya ningún beneficio para el municipio” (**La Jornada, 21 de mayo de 2014). A casi un mes, todo igual.

De 2010 a 2012 Guadalajara debió aplicar la sanción establecida en la Cláusula Décimo Tercera, del Convenio Marco de Asociación, por mora en la entrega de las obras pactadas que se darían como contraprestación al municipio por parte de los empresarios, que aún retienen un predio propiedad de la ciudad. No ocurrió. En febrero de 2012, en una acción que violenta la norma, Grupo Mecano vendió sus derechos a nuevos desarrolladores y constituyó una nueva sociedad anónima, Operadora Salamanca, sin el consentimiento expreso y por escrito del Ayuntamiento, como lo determina el Convenio Marco de Asociación. Una ilegalidad que debió ser combatida de oficio por el Síndico. Nuevamente, el gobierno no objeta nada. Desde el 1 de enero de 2014, la autoridad del Ayuntamiento estaba obligada a ejecutar la prerrogativa dispuesta en la Cláusula Décimo Cuarta del Convenio Marco de Asociación, referente a la pena por 688 millones de pesos, debido al incumplimiento total de las obras pactadas en tiempo y forma. Pero incumpliendo deliberadamente con sus obligaciones, la autoridad lo deja pasar, nuevamente…

Es decir, este daño patrimonial por más de 688 millones de pesos, que se pactaron en obras con precios de 2008 que siguen sin recibirse, sin intereses moratorios, sin actualización al tipo de cambio del dólar, le amerita a la autoridad un silencio inexplicable. Uno del que no puede deducirse más que complicidad de algunos entusiastas promotores de los negocios ajenos, al “estilo Jalisco” (donde el erario pierde, para que los empresarios se llenen los bolsillos, sin arriesgar un peso), claro está, desde un cargo de gobierno que les obliga a actuar – Pero no lo harán; se les cae el cheque-.

Los suertudos empresarios acumulan cada día más valor en un rosario de negociaciones deliberadamente desventajosas para la capital de Jalisco. Primero, con el convenio de 2008 donde recibieron 13.6 hectáreas que pagarían en obras, que a ellos les costarían al menos un 35% menos de lo que se valuaron. Ganaron también en recibir del Ayuntamiento un paquete todo incluido, inverosímil para cualquier otro negocio, donde Guadalajara se comprometió a cambiar el uso de suelo a esas 13.6 hectáreas para edificar torres de departamentos (condominio horizontal) y, por si fuera poco, regalarles incluso las licencias de construcción ¿cuánto vale eso? Todo esto a cambio de la fabulosa contraprestación de 688 millones de pesos (de pesos del 2008, que deben calcularse ahora en relación con el precio del dólar), mismas que para colmo del absurdo no se han recibido desde hace siete años, con lo que se constituye un daño patrimonial que la autoridad simplemente no denuncia.

Mecano-Operadora Salamanca retiene, eso sí, el predio; pero incumple absolutamente todos los términos del Convenio Marco de Asociación signado en 2008, con la vista gorda del síndico y los regidores de todos los partidos. Guadalajara debió recibir en 2010 la construcción del Palacio de Congresos; el Museo Panamericano; una Escuela, el Área Urbanizada de 82 mil 700 metros cuadrados; el Hospital; el Planetario; la rehabilitación del Parque Huentitán; y 100 mil dólares para la reforestación del Zoológico Guadalajara. Todo lo anterior generaba un monto total superior a los 65.5 millones de dólares. En pleno 2014 no hay nada, nada… No obstante, ese absurdo silencio de los regidores de todos los partidos representados en el Ayuntamiento (incluso aquellos que deberían ser oposición) sólo se explica de una sola manera: solapan interesadamente la corrupción. En Iconia, se acoge lo provechoso (para cada regidor), y no admiten lo dañoso…  

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