Gobierno ¿por encuestas o por resultados?

Algunos de los gobernantes que hoy tienen aspiraciones electorales recurren a la adicción de gobernar para las encuestas. Los avances de la tecnología, en particular en los medios de comunicación, modifican las reglas de la política en la mayoría de los países democráticos. Percepción es realidad, sugieren los asesores. Lo importante para los neo políticos es cómo se percibe, sin preocuparse mucho de cómo es. Con el inicio de los debates televisados en 1994 y particularmente durante las precampañas para las elecciones del 2000, se inauguraron en México nuevos mecanismos para la competencia política, basados fundamentalmente en encuestas y sondeos que miden rubros positivos y negativos.

Las encuestas y sondeos en torno a las decisiones de gobierno, para sacar de ellas el mayor grado de aceptación popular, convierten a los gobiernos en rehenes de las encuestas. Las mediciones de popularidad o aceptación se traducen en el espacio privilegiado de la decisión política de los gobernantes, pues la competencia por el poder en un sistema democrático se ha reducido, en buena medida, a la oferta de imágenes, sonidos, símbolos, colores y frases cortas. 

La opinión pública es considerada un receptor fácilmente abierto a la manipulación mediante técnicas de mercadotecnia política. Paradójicamente, en la era de la información, los ciudadanos son más susceptibles a la manipulación por su alto grado de desinformación sobre los asuntos públicos. Por lo tanto, la clave de los políticos para mantenerse cerca del gobernante es tener acceso a las encuestas, que son las que orientan sus decisiones y perfilan su rumbo. Más aún, quien sea responsable de realizar las encuestas tendrá, también, la posibilidad de inducir decisiones basadas en “números” que no siempre se apegan a la realidad.

El exceso evidente de algunos políticos con las encuestas circunscribe las decisiones políticas, debido a que los gobernantes las utilizan como los instrumentos claves de su accionar político. Algunos aspirantes se han convertido en dependientes de la valoración diaria del impacto popular de sus acciones y decisiones ante la opinión pública. Las decisiones políticas se construyen hoy pensando en las encuestas de popularidad y no en el desarrollo de la sociedad. Menos aún se tiene visión de mediano y largo plazo.

Las decisiones políticas basadas en encuestas desarrollan y alientan una conducta perezosa, escéptica e irracional del gobernante frente a los asuntos públicos. Demerita la discusión de las ideas y relegan las demandas sociales que no logran acceder a los medios de comunicación o no se expresan en sus sondeos o encuestas. Quien desarrolla la muestra, confecciona las interrogantes a medir y realiza los “cruces” de indicadores, que serán presentados al gobernante como conclusiones irrefutables de las encuestas, ejerce de facto un poder basado en la manipulación de datos.

La política ya no la estructuran las ideas, proyectos y programas. La moda es que la agenda política la confeccionen los publicistas, mercadólogos, expertos en encuestas y asesores de imagen. A su leal saber y entender eso de gobernar se trata de retratar bien, de sorprender con acciones de relumbrón, generalmente saliendo al paso de los complejos problemas que a diario representa el ejercicio del gobierno. El resultado del **tracking diario es palabra de Dios y toda decisión y acción política se debe subordinar a ello.

El protagonismo sin sustancia podría chocar con el mismo Jalisco que votó alternancia en 2012, como castigo contra el pasado. El cambio de gobierno debe traducirse en resultados tangibles que demuestren un modo más organizado y racional para gobernar. Fox llegó a sostener que “gobernar es comunicar”, como si hablando a todas horas y con muchas campañas publicitarias se gobernara solo el pueblo. Comunicar es importante para un gobierno, sin embargo, gobernar significa tomar decisiones, y hacerlo requiere algo más que encuestas inducidas, números presentados para manipular u orientar decisiones. Requiere de espacio para reflexionar sobre lo que se hace al escuchar diferentes voces, elementos imprescindibles de la acción política encaminada a conseguir resultados que se refuercen la confianza.

http://twitter.com/gabriel_torrese