EU y Cuba: Fin al último resabio de la Guerra Fría

El pasado 17 de diciembre, Barack Obama anunciaba una peculiar noticia en la política internacional de la superpotencia: el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, rotas desde enero de 1961. Como lo señaló el profesor Erik D. Langer, historiador y director del Centro Edmund Walsh de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Georgetown, el lamentable escenario diplomático entre estos dos países constituía “la última estructura de la Guerra Fría”. Se trataba de una especie de Muro de Berlín aún existente en América, que dividía política y económicamente a dos países que pretendieron representar dos sistemas filosófico-políticos históricamente opuestos, contrarios y en constante controversia.

Si bien es cierto, este acercamiento diplomático entre ambos países no significa en un primer momento la culminación del terrible bloqueo y embargo económico a Cuba, impuesto desde 1962 por el presidente John F. Kennedy. Pero es un trascendental paso para un nuevo orden en América, basado en la construcción de puentes de entendimiento entre gobierno que parecían irreconciliables. De esta manera, la Casa Blanca, a través de la Oficina del Secretario de Prensa, publicó ese mismo día el documento “Un nuevo rumbo para Cuba” con acciones muy importantes que apuntan hacia esa deseable dirección, destacando: 1) la apertura de una embajada de los EU en La Habana, como parte del proceso de instauración de las relaciones bilaterales; 2) la inclusión de Cuba en la Cumbre de las Américas; 3) aumento de los niveles de las remesas a ciudadanos cubanos, de 500 a dos mil dólares por trimestre; 4) expansión de ventas y exportaciones comerciales de bienes y servicios de EU, con especial énfasis en tecnologías de la información y comunicación; y 5) la importación de bienes adicionales de Cuba.

No deja de ser interesante la mediación que al respecto realizó el Papa Francisco, a quien califican como el artífice y mediador para estos acuerdos. Así como la caída del Muro de Berlín no puede explicarse sin la intervención de Juan Pablo II, el restablecimiento de las relaciones bilaterales entre EU y Cuba no podrá entenderse sin la mediación de Francisco, hoy día el cuarto hombre más poderoso del Mundo, según Forbes. La presión internacional era también muy grande, pues desde 1992 la Asamblea General de la ONU no ha registrado más de cuatro votos-países a favor del bloqueo, destacando siempre EU e Israel. Una acción necesaria para Estados Unidos, pues en política exterior tan importante es el método (poder) como la sustancia (ideas)… 

 

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