¿Debería legalizarse ya la mariguana?

Las experiencias que al inicio del 2014 nos comparte Uruguay y los estados de Colorado y Washington, deberían formar ya parte de nuestro debate público con respecto a la legalización de la mariguana.

Uruguay dio el paso que muchos países tarde o temprano tendrán que dar, especialmente en nuestro continente. La reforma promovida en 2013 por el presidente más pobre del mundo, José Mujica, legalizó la producción, venta y consumo de mariguana en Uruguay. The Economist, señaló la reforma como “admirable” y apuntó que “puede beneficiar al mundo entero”.

El 29 de diciembre de 2013, Mario Vargas Llosa escribió: “Respecto a las drogas prevalece todavía en el mundo la idea de que la represión es la mejor manera de enfrentar el problema, pese a que la experiencia ha demostrado hasta el cansancio que no obstante la enormidad de recursos y esfuerzos que se han invertido en reprimirlas, su fabricación y consumo siguen aumentando por doquier, engordando a las mafias y la criminalidad asociada al narcotráfico. Este es en nuestros días el principal factor de la corrupción que amenaza a las nuevas y a las antiguas democracias y va cubriendo las ciudades de América Latina de pistoleros y cadáveres” (El Informador, 29 de diciembre de 2013).

Mientras México se desangra en un combate antidrogas que le cuesta decenas de miles de muertos y la explosión de una cantidad de delitos colaterales (secuestro, robo a mano armada, a casa habitación y robo de automóviles), en  Colorado, Estados Unidos, iniciaron el 2014 con una larga fila de consumidores dispuestos a pagar una onza de mariguana en 200 dólares. El Informador publicó ayer que “hasta la semana pasada, la División de Aplicación de la Ley de Mariguana de Colorado había emitido 136 licencias para este tipo de tiendas”. Todo esto debido a que los habitantes de este estado de la Unión Americana “aprobaron en noviembre de 2012 la enmienda 64, lo que autorizó que cualquier persona mayor de 21 años pueda poseer y traer consigo una onza (28.3 gramos) de mariguana, cultivar hasta seis plantas y regalar a otra persona” (El Informador: 1 de enero de 2014).

Tras Colorado, en seis meses Washington será el segundo estado en que se legalice la venta y consumo de mariguana. Con estos dos botones de muestra, tres estados más se sitúan en la liza de la legalización: Alaska, Oregon y Maine. Aunque en una primera instancia en California se rechazó la legalización de la mariguana, apenas por una estrecha diferencia en la votación, se espera que este estado que es el principal consumidor de la cannabis, apruebe la venta y consumo a más tardar en 2016. Los datos del avance inminente de este tipo de reformas en el principal país consumidor de drogas son demoledores. Mural publicó ayer que “The Arc View Group, la principal asociación de inversionistas de la industria de la mariguana, ha estimado que 14 estados legalizarán el consumo de cannabis de aquí a 2017. Se trata de Alaska, Oregon, Rhode Island, New Hampshire, Vermont, Maryland, Hawaii, Maine, Missouri, Massachusetts, Nevada, Arizona, Delaware y California”.

El éxito de la venta de la droga reporta un incremento de 64 por ciento en ventas legales en Estados Unidos, con posibilidades de alcanzar los 2 mil 340 millones de dólares, según cifras proporcionadas por The Arc View Group y publicadas por Mural. Según estos mismos datos, “En 2013, más de 590 mil personas adquirieron cannabis legal en Estados Unidos”. Todo indica que la política antidrogas de Estados Unidos estará por redefinirse a la luz de la presión social del amplio margen de consumidores votantes. Un parteaguas tan relevante como el ocurrido con la legalización del alcohol a finales de los años 20 en la unión americana sucede hoy con la legalización de la producción, venta y consumo en Uruguay y en principio, en dos estados de nuestro país vecino. Lo cierto es que se han gastado miles de millones de dólares en la guerra contra las drogas, pero el consumo aumentó proporcionalmente al gasto para combatirlo. El resultado es contundente, los esfuerzos en la “lucha” antidrogas, en general, han fracasado.

México ha pagado muy caro el experimento. Tan sólo 70 mil muertos relacionados con el narcotráfico en el sexenio de Felipe Calderón, más los que van en este año de Enrique Peña. Presenciamos ya la desaparición virtual de los poderes en Michoacán, que amenaza con extenderse a otros estados de la República. La causa, un negocio rentable capaz de minar las principales instituciones y fuerzas públicas de este y los países que intervienen en el proceso de ingreso al principal mercado mundial de droga: Estados Unidos. Las experiencias que al inicio del 2014 nos comparte Uruguay y los estados de Colorado y Washington, deberían formar ya parte de nuestro debate público con respecto a la legalización de la mariguana.

Más allá de los dogmas y prejuicios morales que cada sujeto pueda sostener y que son muy respetables, está el problema del crimen organizado que se nutre de un jugoso negocio que el Estado es incapaz de combatir, ni siquiera de inhibir. Una hipocresía que nos cuesta muchas vidas, mientras que los principales destinatarios del narcotráfico paulatinamente legalizan la venta,  producción y consumo.

http://twitter.com/gabriel_torrese