El Crecimiento Económico, ¿la panacea?

A pesar de la estabilidad macroeconómica del país, que se consolidó en el último gobierno panista, el número de pobres aumentó y también se consolidó.

En los últimos días le “ha llovido” al secretario de hacienda, Luis Videgaray, por el “deplorable” crecimiento económico del país, y específicamente por el reajuste que hizo de éste hace unos días, donde la proyección pasó de 3.9 por ciento a 2.7 por ciento. Desde luego que una corrección a estas alturas da lugar a muchas interpretaciones. No obstante, la preocupación excesiva por el crecimiento económico (apenas un indicador) es engañosa, e incluso, motivo de confusiones. Normalmente se piensa que un nulo o bajo crecimiento económico repercute en el bienestar social y en la calidad de vida de las personas. De una deducción simple, eso aparenta. Empero no necesariamente es así.

Entonces, ¿qué es el crecimiento económico? Las definiciones podrán coincidir en que es la expansión de la producción y la productividad de una nación en un momento determinado. No obstante, cuidado, el crecimiento económico no necesariamente repercute en la condición económica y social en que viven los pueblos. Veamos. El Área Euro, de 1996 a 2013 creció en promedio 1.49 por ciento; la región de Latinoamérica (México incluido) y el Caribe –la región más desigual del mundo, según Banco Mundial– un 3.3 por ciento; y el África Subsahariana –la región más pobre del Planeta, según la ONU –durante el mismo periodo creció en promedio 5 por ciento, según a datos publicados por el Fondo Monetario Internacional (FMI), en su estudio WorldEconomic  Outlook: RecoveryStrengthens, Remains Unveven, april 2014. O bien, según el mismo estudio, el África Subsahariana crecerá en 2014 5.4 por ciento mientras que el Área Euro sólo 1.2 por ciento, y las 36 economías más avanzadas del mundo sólo un 2.2 por ciento.

A pesar de la estabilidad macroeconómica del país, que se consolidó en el último gobierno panista, el número de pobres aumentó y también se consolidó. Según la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), México fue el único país de América Latina en donde aumentó la pobreza, pues todos la redujeron, y ésta “se elevó de 36.3 por ciento en 2011 a 37.1 por ciento en el año siguiente”. La CEPAL señaló que el número de mexicanos en condición de indigencia creció: pasó 13.3 por ciento en 2010 a 14.2 por ciento en 2012.

Esto se debe a que los indicadores macroeconómicos no benefician al grueso de la población, es decir, no disminuyen pobreza, ni la desigualdad social. Como señaló Bruce Mac Master, director general del departamento para la prosperidad social de Colombia, en el Foro Económico Mundial para América Latina, celebrado en abril de 2013: “la pobreza extrema no se combate con el crecimiento (…) Hacen falta políticas ‘micro’, de transferencias de efectivo (como Oportunidades)”. Ahí los todos los especialistas coincidieron en que era necesario establecer un enfoque “micro” en las naciones para atender a la población más vulnerable.

El gran reto humanitario y social de hoy en el Mundo es disminuir la pobreza y reducir la desigualdad, no aumentar el crecimiento económico, como algunos insisten. Al respecto viene bien rescatar las interesantes palabras del Presidente del Ecuador (que ostenta 12 doctorados honoris causa y un PHD en economía en EU), Rafael Correa: “Puede haber crecimiento empobrecedor”, “el crecimiento económico no es una condición ni necesaria ni suficiente para disminución de la pobreza”…“con una mejor distribución de la riqueza, y crecimiento de 0 por ciento, se puede eliminar la pobreza” (Discurso de Rafael Correa en La Comisión Económica para América Latina (CEPAL). Chile, mayo de 2014).

Luis Videgaray señaló ayer que “las reformas estructurales aprobadas en los últimos 18 meses permitirán superar la tendencia de crecimiento económico y lograr tasas cada vez más altas”, Pero ¿la meta es solamente elevar este indicador macroeconómico? ¿Esto es lo que hará que baje el desempleo, la pobreza y la inequitativa distribución de la riqueza? No, desde luego que no. Entonces, ¿en qué se debe centrar el debate económico del país? Obviamente en algo más que una visión generalista de la economía. Deberíamos situar la atención en la reducción del Coeficiente de Gini (que mide la desigualdad en los ingresos); en las tasas bajas de desempleo; en la disminución de los niveles de pobreza, pobreza extrema y alimentaria del país; y en el aumento del Índice de Desarrollo Humano.

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