El Cine, ¿en el cine o en la televisión?

Recordemos que los incentivos que el Estado mexicano ofrece para apoyar y fomentar la producción cinematográfica se financian en su mayoría con dinero del erario (de todos).

En el marco del Festival Internacional de Cine de Guadalajara, el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) realiza seis mesas temáticas para analizar al cine mexicano en su relación con la televisión, particularmente ahora que hay una paulatina pero segura migración del formato analógico al digital. Este 26 y 27 de marzo, se reflexiona sobre el papel del cine mexicano en la oferta de la programación, frente a la televisión digital terrestre: la TDT.

Los datos de un estudio realizado para conocer los hábitos de consumo cinematográfico en México, efectuado por el Instituto Mexicano de Cinematografía en 2013, señalan que el 81 por ciento de los mexicanos gustan de ver películas. El 74 por ciento de estos mexicanos ve en promedio una película a la semana. El 73 por ciento ve películas en la televisión abierta (libre), siendo ésta la respuesta más reveladora del estudio. El 63 por ciento disfruta de las películas en salas de cine; y el 54 por ciento en televisión de paga. El 43 por ciento ve una vez por semana películas de manufactura mexicana. Los datos del Anuario Estadístico de Cine Mexicano 2013, publicado por IMCINE, revelan que en 2013 se registraron 364 estrenos totales, mismos que lograron  248 millones de entradas a salas de cine: 20 millones más con respecto al 2012. De este total de entradas registradas, apenas 30 millones correspondieron a películas mexicanas (101 películas estrenadas en salas), esto representó sólo el 12 por ciento del total.

En este mismo Anuario se aportan más datos relevadores de la importancia de la televisión para la industria cinematográfica mexicana. En 2013 se transmitieron cinco mil 064 películas por televisión abierta, de las cuales mil 379 fueron mexicanas (el 28 por ciento del total, en comparación con apenas el 12 por ciento de películas mexicanas que se exhibieron en salas de cine). En promedio se transmitieron cuatro películas nacionales al día por televisión abierta (libre). Según el Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística (IBOPE) se registra un consumo promedio diario de televisión de más de dos horas, es decir, la duración aproximada de un largometraje. Los estudios de IBOPE posicionan a los largometrajes como el segundo contenido más visto en la televisión, apenas después de las telenovelas. No obstante, tan sólo en diciembre del 2013, únicamente el 30 por ciento de las películas mexicanas transmitidas por televisión abierta fueron transmitidas por televisiones públicas del país.

La mayor exposición del cine mexicano no es en las salas convencionales de cine, sino justamente en las pantallas de televisión. De ahí que ahora, con la calidad digital que cada vez más canales de TV ofrecen a sus audiencias, la oportunidad para programar y disfrutar del cine mexicano en calidad digital estándar (SD) o alta definición (HD) en la comodidad de su hogar o en dispositivos móviles, representa una enorme oportunidad para el cine nacional, particularmente si se logra construir un acuerdo que permita que los canales públicos accedan a las producciones cinematográficas para programarlas en sus horarios de mayor audiencia.

Recordemos que los incentivos que el Estado mexicano ofrece para apoyar y fomentar la producción cinematográfica se financian en su mayoría con dinero del erario (de todos). De estos incentivos participan el 75 por ciento de la producción cinematográfica anual del país. Justo es, entonces, que estas películas consigan transmitirse en televisión abierta, después de su explotación comercial en salas de cine, para disfrute de la audiencia mexicana.

Sin embargo, una encuesta publicada por MURAL, el 18 de octubre de 2013, señala que los tapatíos le ponen una calificación de 7.18 a las películas mexicanas, en una escala del 0 al 10, (Encuesta/ Los tapatíos sí van al cine; 18-Oct-2013).Tal vez parte de ello puede ser a causa de los hábitos derivados de la sobre exposición comercial del cine hollywoodense. Pero en una visión autocrítica, otra parte corresponde a la baja calidad de algunas películas mexicanas (con muy honrosas excepciones), que en ocasiones se realizan sin considerar en absoluto al público que iría dirigida. Un cine realizado para “bajar recursos públicos”, que de antemano se sabe que tendrá bajo o nulo impacto entre la población y quedará “enlatada” sin mayor exposición.

http://twitter.com/gabriel_torrese