Con Caro, sin cuentas claras y con el chocolate espeso

Enrique Alfaro anunció, desde el 24 de septiembre, que Salvador Caro se integraría al gobierno municipal de Guadalajara como el titular de la dependencia encargada de la seguridad pública. Más allá de lo polémico que resultó el perfil propuesto –sin experiencia en la materia-, el asunto se complicó porque a casi un mes, siguen sin conocerse los resultados de los exámenes de control de confianza que debió aplicar Caro Cabrera –condición sine qua non para que pueda ejercer el mando de la fuerza pública–. Este asunto se ha convertido en un problema sobre el cual se especula porque: 1) Se trata de la capital de Jalisco y del municipio más poblado; 2) La seguridad es la prioridad para la ciudadanía, de acuerdo a cualquier encuesta (la última de MURAL 30/Sep/2015, señala a la seguridad como el principal asunto que debe atender Enrique Alfaro en su gobierno); 3) Los Centros de Evaluación y Control de Confianza [estatal y federal] tomaran con tal ligereza el asunto, que la realización de las pruebas de control de confianza para Caro Cabrera se agendaron hasta el 12 o 14 de octubre [15 días después de iniciada la nueva Administración]; y, 4) Salvador Caro no hubiese acreditado, inicialmente, algunas pruebas (psicológica y poligráfica) y se hubiera solicitado una reevaluación inmediata –inusual-, con la intermediación siempre oficiosa de un secretario del gobierno de Aristóteles Sandoval, interesado en comprar inmunidad, ahora que varios de ellos se dejan ver preocupados, como administrando una posible derrota en 2018.

Aunque hasta la hora en que se escribió esta columna, no hay una versión oficial de los resultados, este domingo MILENIO JALISCO publicó que "fuentes allegadas" afirmaron que en las pruebas aplicadas por la Federación, el señor Salvador Caro no habría acreditado los exámenes psicológico y poligráfico, mientras que en las estatales no habría acreditado el polígrafo (MILENIO; "Guadalajara sin titular de seguridad; 18/Oct/2015.). De acuerdo a la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública (Art. 97) son cinco pruebas las que comprende el examen de control de confianza. La médica, socioeconómica, toxicológica, poligráfica y psicológica.

Lo cierto es que a una semana de haberse concluido los exámenes [14 de octubre], se mantuvo la incertidumbre en un área de tanta relevancia como la seguridad pública. Un compás de espera muy sospechoso en el cual se percibe el sonado escenario de una componenda entre el gobierno de Jalisco y el gobierno municipal de la capital, para amistosamente salvar el entuerto en que se metió el presidente municipal, que apostó por un perfil sin experiencia para la responsabilidad más delicada que enfrenta su gobierno. Aunque visto de otra manera, tal vez, también, el asunto esté en que Alfaro no lo observe así: para él la prioridad es la denuncia pública que le reditúa espacios en medios, mismos que abonan a su aspiración para el 2018.

Observemos con detalle lo que acaba de hacer el gobierno de Jalisco, que generosamente le etiqueta a los gobiernos metropolitanos de MC 400 millones (que dicen son sus acérrimos adversarios) de los 3 mil 800 millones adquiridos como nueva deuda. Se requiere una mejor lectura de lo que ocurre entre el gobierno de Jalisco y la oposición naranja, porque desde 2013, en cada presupuesto o crédito, el gobierno de Jalisco negocia con MC partidas etiquetadas para obra (de 250 a 300 millones por año), mientras que a cambio, los naranjas guardan un silencio por su jugosa tajada. Lo hacen para conseguir un consenso que resulta innecesario, a menos, claro está, que la deuda contraída no esté tan justificada. Incluso, más evidente, cuando para sorpresa de todos el gobierno de Jalisco no le aporta un centavo a Tonalá del total del crédito, que es el único gobierno priista que mantienen en la Zona Metropolitana. Entonces, ¿rivalizan o trabajan juntos? ¿Diferencias sólo para la tribuna?, porque cuando se trata de dinero, cada uno sabe "dónde le aprieta el zapato". Lo que parece inminente es que a Caro le ayudarán a acreditar los exámenes, con una colaboración samaritana entre grupos que públicamente se dicen rivales. Caras vemos, corazones... ¡no sabemos!

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