Candidatos: ¿quién dice yo contra la impunidad?

El más agudo problema del país y de Jalisco, por el cual se dispara la inseguridad, la corrupción en el gobierno y los delitos del fuero común, tiene su origen en la impunidad.

Por estos días en que prometer no empobrece, se expresan maravillosas ideas. En los diarios se pueden leer “propuestas”, mismas que se reducen a lugares comunes y generalidades. Pero el principal problema de Jalisco, reflejado en todas las encuestas, es la seguridad. Las últimas emboscadas a elementos de las fuerzas públicas dejan en relieve la vulnerabilidad, incluso, de quienes portan armas. Pero no todos los problemas tienen que ver con el crimen organizado. También está el problema con los delitos del fuero común: robo a casa habitación, asalto a mano armada, robo de autopartes, robo de vehículos y extorsión, entre otros.

El más agudo problema del país y de Jalisco, por el cual se dispara la inseguridad, la corrupción en el gobierno y los delitos del fuero común, tiene su origen en la impunidad. Paradójicamente, ningún candidato se refiere con propiedad a ello. La impunidad quiere decir que el que la hace, no la paga. Eso ocurre porque el gobierno, todos los partidos, y políticos, incluso aquellos que se autonombran “ciudadanos”, finalmente son o fueron parte de arreglos inconfesables que mantienen en franca impunidad los más graves casos de corrupción en el gobierno. Entre empresarios y sector público, entre corporaciones policiacas y bandas de delincuentes, entre responsables de procurar justicia y los delincuentes de cuello blanco, entre jueces y criminales: mismos que encuentran la manera de aceitar los procesos para ser absueltos por un aparato de justicia ciego y sordo, corrupto, que sólo atiende el debido proceso para los delincuentes con dinero y poder, pero en cambio hace presuntos culpables a los inocentes.

Todos los que hoy protagonizan como candidatos saben perfectamente de los atracos que ocurrieron y ocurren en el gobierno. Pero de alguna forma ninguno quiere o puede abordar la terrible impunidad que impera en Jalisco. No se explica cómo es que sujetos como Emilio González Márquez, Herbert Taylor, Diego Monraz, Álvaro García Chávez, Eduardo Rosales Castellanos, Salvador Uribe Avin, Carlos Andrade Garín, Alberto Esquer Gutiérrez, José Luis Gómez Quiñones, entre otros, sigan tan tranquilos, después de amasar inexplicables fortunas.

Pero los grandes fraudes cometidos contra el patrimonio de los jaliscienses no merece mayor pronunciamiento de los candidatos, pues de una u otra forma, se pisa algún callo. Ahí está el mega fraude en la compra de terrenos en Chalacatepec (que hoy los priistas se esfuerzan en justificar), el fraude en la compra del predio “el disparate”, la construcción delictiva y fraudulenta de “Las Villas Panamericanas”, el flagrante daño que Iconia comete contra el patrimonio de Guadalajara. La corrupción en el uso de maquinaria, apoyos a familiares directos y la compra de 39 motoconformadoras de origen chino, inservibles y a sobre precio en la SEDER. El “robo del siglo” en la construcción de la Ciudad Judicial. Los robos millonarios efectuados en la Inmobiliaria y Promotora de Vivienda de Interés Público del Estado de Jalisco (Iprovipe), en el Comité Administrador del Programa Estatal de Construcción de Escuelas (CAPECE) y el monumental fraude, aún impune, en el Seguro Popular. El desvío para gastos de campaña en la Secretaría de Desarrollo Humano, mediante el programa “Contigo educación y deporte”.

La sociedad de Jalisco está asediada por la violencia, los robos contra su patrimonio y la impunidad frente a los atracos multimillonarios cometidos en el gobierno. Hasta ahora, el daño al patrimonio de Jalisco es por, al menos, 7 mil 573 millones, señalado por la Contraloría del Estado, únicamente en 2012. Pero por falta de voluntad del gobierno y de todos los partidos, se mantiene insultantemente impune; debido a la deliberada ausencia en la integración de las averiguaciones por la Fiscalía General, para dejar que los delitos prescriban y darle carpetazo a todo. Bañuelos Guardado habló de al menos “800 irregularidades más”. Si Emilio González Márquez puede seguir libre, impune y campante, después de 7 mil 573 millones ejercidos irregularmente únicamente en 2012; delinquir en Jalisco será siempre más rentable que cumplir con cualquier ley. Ahí el origen del problema… y no hay remedio.

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