Alfaro se fortalece mientras el PRI se desdibuja en la capital

Si el PRI es derrotado en la Perla Tapatía será, básicamente, por su incapacidad para construir una candidatura (que debieron ser varias a la vez).

Según la encuesta domiciliaria realizada por Mural a 405 ciudadanos en Guadalajara (levantada del 13 al 20 de marzo del 2014), Alfaro encabeza las preferencias para presidente municipal de Guadalajara, con el 59 por ciento. Le sigue el secretario general de gobierno, Arturo Zamora, con el 21 por ciento. Lejos está cualquier cuadro formado por el equipo del gobernador o del grupo de Ramiro Hernández. Una máxima de la política dice que en esta actividad no se quedan los espacios vacíos. Precisamente es a partir de esto (aunque no es el único factor) que se pueden explicar los números que publica el estudio de Mural. La popularidad de Alfaro en la zona metropolitana de Guadalajara es inversamente proporcional a la percepción que el gobierno municipal ha construido entre los ciudadanos. Inversamente proporcional, también, al trabajo político partidista que el PRI sostiene en la capital de Jalisco.

La propuesta priista es tan pobre para Guadalajara que a pesar de ser gobierno federal, estatal y municipal, no lograran cultivar opciones competitivas para competir el municipio más importante de Jalisco. No obstante -publica Mural- “Si hoy hubiera elecciones para Presidente Municipal de Guadalajara, ¿por cuál partido votaría?”. La respuesta es reveladora a pesar del accidentado gobierno de Ramiro Hernández y del gris trabajo partidista: el PRI encabeza las preferencias políticas con un 21 por ciento, le sigue el PAN con un 17 por ciento y lejos está el voto para MC, que apenas marca 13 por ciento. El tricolor ofrece una excelente base de votantes y una estructura sólida para competir, pero su tragedia es que no tiene aspirantes con el capital político y social para competir con el ex alcalde de Tlajomulco. Sobra partido y faltan cuadros en Guadalajara.

Si el PRI es derrotado en la Perla Tapatía será, básicamente, por su incapacidad para construir una candidatura (que debieron ser varias a la vez). El PRI no supo, quiso o pudo usar el poder que le dio ser gobierno para alentar la inquietud natural de quienes aspiran a ser candidatos de este partido. Si Alfaro marca bien en las encuestas, es porque cuando fue alcalde usó siempre el gobierno para promoverse como una opción a la gubernatura. La tomada de pelo de la revocación del mandato en Tlajomulco no fue otra cosa que un abierto acto anticipado de campaña, tolerado por las autoridades y legitimado por sus seguidores con casaca de “sociedad civil”. Desde que estuvo en el gobierno y ahora que mantiene el control absoluto del partido en que no milita, Alfaro trabaja disciplinadamente en construir lo que es su legítima aspiración para gobernar un municipio que le permita nuevamente competir por la gubernatura.

Lo que cada vez está más claro es que Enrique Alfaro y su equipo son, hasta ahora, más creativos y organizados para estructurar una propuesta para Guadalajara, que incluso podría caber en Zapopan. Todo ello a pesar de su desventaja de estructura partidista, de espacios de poder y de recursos humanos y financieros frente a sus adversarios tricolores o blanquiazules. Es tan escasa y poco afortunada la operación política del PRI en Guadalajara de cara a las siguientes elecciones, que Alfaro tuvo que bajar ya su activismo en redes y su tono contestatario. Sabe que se encuentra prácticamente solo, y tiene ahora que administrar mejor sus batallas mediáticas y abstenerse de discutir con quienes simplemente no pintan en las encuestas. Pero en su entrevista con El Informador (08 abril de 2014) no pudo omitir hablar de quienes desde algún medio osen criticarle. Al respecto declaró que, “ya me acostumbré a que en los pasquines y en algunos programas con periodistas a sueldo, no tengan otro tema de conversación que no sea yo”. Así que el medio que le publique algo que no sea alabanza o reconocimiento es “pasquín”, igualmente aquel que se atreva a criticarle es un “periodista a sueldo”. Una alternancia no ocurre, mientras no exista una mejor oferta política organizada. En Guadalajara todo indica que por omisión o sorprendente incompetencia la mesa está puesta para que el ex priista, ex perredista y líder de Movimiento Ciudadano regrese al poder formal. El informal, siempre lo mantuvo.

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