Alfaro, el bloque opositor y Eduardo Rosales

El bloque de 10 diputados  tiene mucho más de fondo que una simple oposición al gobernador en el Congreso.

Un nuevo bloque opositor se anunció en el Congreso del Estado. Uno que confirma lo que algunos negaron en la pasada elección. Cinco diputados panistas se suman a los cinco diputados del partido que comanda Enrique Alfaro, no obstante de que éste no está afiliado a Movimiento Ciudadano. Como ayer lo escribió con singular tino el periodista Julio César Hernández: “habría que ser muy ingenuos para creer que el bloque opositor que ayer oficialmente conformaron los cinco diputados del Partido Movimiento Ciudadano y cinco del Partido Acción Nacional -uno de ellos autodeclarado independiente-, no tiene claros propósitos electorales”.  Efectivamente, que a estos diputados les hubiesen vendido futuro y ya den color es apenas una muestra de una negociación que avanza en las entrañas del PAN Jalisco.

Los artífices de la posible alianza de facto entre un sector del panismo y Alfaro son Herbert Taylor, Emilio González y Eduardo Rosales, que a pesar de sus diferencias (Rosales con los otros dos) tienen como punto de encuentro la posibilidad de continuar con los negocios y las influencias que los enriquecieron, a través de la apuesta política con el mandamás de Movimiento Ciudadano. Para nadie es un secreto, a estas alturas, que Rosales se convirtió de la noche a la mañana (ojo, Sr. Bañuelos Guardado) en un destacado hombre de negocios, muy adinerado.

Tampoco es ya reservado que Eduardo Rosales y Enrique Alfaro son socios de negocios, como consta en el acta constitutiva protocolizada ante el notario público No. 38 del Estado de Jalisco, mediante la cual se constituyó “OCEAN VIEW”,  una Sociedad de Responsabilidad Limitada S. de R.L., misma que fue modificada el 19 de diciembre de 2008, para incluir, entre otros, a Eduardo Rosales Castellanos (ex presidente del CDE del PAN 2005 al 2009). Esta asociación ocurrió, justamente, en medio de los escándalos relacionados con el reparto de recursos de la partida 8000 de la LVIII Legislatura del Congreso de Jalisco, donde fungió como diputado local de representación proporcional del PRD, Enrique Alfaro Ramírez, mientras que su nuevo socio era el presidente del CDE del PAN Jalisco (¿tantas coincidencias de negocios desde ideologías supuestamente opuestas?).

Esos estrechos vínculos de negocios, más la expectativa de invertir en la política con Alfaro como candidato mueven a que dentro del PAN, Eduardo Rosales trabaje en promover a Pilar Pérez Chavira -una de sus incondicionales- para la presidencia  de Acción Nacional en Jalisco. Ese es el siguiente paso en la negociación de Rosales con Alfaro, en la que coincidirían los pocos activos que aún les restan a Emilio y Herbert Taylor. Tras alentar a cinco diputados de Acción Nacional -de esos que como el perro, bailan con dinero- el siguiente propósito es hacerse de la dirigencia estatal de Acción Nacional, hasta ahora con Pilar Pérez Chavira como punta de lanza.

Habría que ver si, efectivamente, quienes más daño le causaron a la reputación del PAN (Emilio, Herbert y Rosales), son hoy activos positivos para la causa Alfarista en una contienda electoral. Habrá que ver, también, si los panistas que han construido un capital político en las filas albiazules estarían dispuestos a una alianza motivada por negocios y complicidades inconfesables. Aún falta que el resto de los grupos que conforman el PAN vean conciliados sus intereses electorales al sumarse a una candidatura y a un proyecto que dice detestar a los partidos, pero que se financia de uno que tiene registro estatal y nacional (MC), aún sin militar en él.

Lo cierto es que, efectivamente, el bloque de 10 diputados tiene mucho más de fondo que una simple oposición al gobernador en el Congreso. Significa otra muestra visible de la permanencia de la alianza de facto entre un grupo de panistas, que en realidad votaron por Alfaro en la pasada elección, y que observan la continuidad de su carrera política en una expectativa de triunfo que cada vez ven menos probable bajo las siglas del PAN. Esa percepción y esas actitudes son, en parte, la explicación de sus resultados electorales y del boicot que experimentó Fernando Guzmán a instancias de conocidos miembros de su propio partido.

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