Alfaro, por ¿Guadalajara o Zapopan?

El ex presidente municipal de Tlajomulco se concentró en generar expectativas como un posible candidato a presidente de Guadalajara o Zapopan, apenas después de su derrota en la pasada campaña para gobernador. Los votos que consiguió en la Zona Metropolitana de Guadalajara le dan de inicio un buen piso de arranque para una competencia municipal, debido a que su fortaleza electoral fue, precisamente, en el área urbana; donde logró mayoría en varios distritos.

Digamos que Alfaro sería un candidato competitivo tanto para Guadalajara, como para Zapopan. Guadalajara le ofrece todos los reflectores de la capital de Jalisco, que son una excelente plataforma de lanzamiento para una candidatura a gobernador (de allí salieron Francisco Ramírez, Emilio González y Jorge Aristóteles), que es en realidad el centro del proyecto político del partido naranja. Pero las finanzas del Ayuntamiento de Guadalajara y su excesiva nómina representan todo un desafío para el siguiente presidente municipal, del color que sea. Sobre todo si el siguiente gobierno de la perla tapatía no contara con el respaldo, el apoyo financiero y de gestión del gobierno estatal y federal, que son tricolores. Guadalajara podría representar un gran riesgo de realizar una buena gestión, pero de esas que no lucen mucho como plataformas de lanzamiento.

Zapopan tiene finanzas menos apretadas y sus problemas lucen menos complejos. En principio parecería la alternativa más interesante. Pero si el mandamás del Partido Movimiento Ciudadano decidiera competir por Zapopan, el riesgo está en que quien ganara en Guadalajara sería, automáticamente, un aspirante natural a la gubernatura. Desde Guadalajara hay más posibilidades de que crezcan en tres años los que hoy parecen enanos. La política es el arte de lo posible y Alfaro sabe muy bien eso. Otro factor es la personalidad de Enrique Alfaro. Difícilmente dejaría pasar la oportunidad de gobernar la capital de Jalisco, a pesar de que pueda representar un gran desafío con pocos instrumentos a su favor. Su ego se impone con mucha frecuencia. El gobierno municipal de Guadalajara es un excelente alimento para ello.

Otro escenario es el de las coaliciones. Si llegaran a ocurrir, la alcaldía de Guadalajara en manos de algún cuadro formado en el albiazul sería un riesgo que no estaría dispuesto a correr de cara a la gubernatura. Su personalidad es fuerte, pero su partido -PMC- aún endeble. El PRI y el PAN no han perfilado hasta ahora buenos candidatos, pero son partidos con estructura y arraigo. Alfaro por ¿Guadalajara o Zapopan? Todo hace suponer que sería Guadalajara…

 

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