Alcaraz Cross: poco ruido y muchas nueces

El Organismo Público Local Electoral (OPLE) fue integrado. Guillermo Amado Alcaraz Cross fue designado por siete años para presidir el organismo. Poco conocido más allá del círculo rojo, incluso poco conocido fuera de los enterados de la organización de los procesos electorales, Alcaraz Cross tiene un perfil técnico burocrático. Ha desempeñado cargos en los institutos electorales de Jalisco desde 1996. Se puede afirmar que viene de la estructura que Jalisco ha formado en las últimas dos décadas en materia electoral. Hasta hoy, Alcaraz Cross mantuvo un perfil bajo. Tal vez eso le permitió ser observado como una propuesta muy oportuna en un momento en que el cabildeo y la negociación para la integración del OPLE se tornó compleja.

Algunos arrancaron al dar por sentado un resultado que no llegó. Otros, como Cross, se metieron como la humedad hasta llegar a la presidencia del organismo, con poco ruido y muchas nueces. En el día previo a la fecha en que sería formalmente integrado el OPLE, Alcaraz fue beneficiado por el voto, el empuje y la fuerza del ejecutivo de Jalisco y de su operador para este tema. Al final de la semana previa a la designación, todos los astros se mantenían alineados para nombrar a Griselda Beatriz Rangel como presidenta. Incluso, un acuerdo tomado por todos los consejeros del INE lo perfiló, a instancias del bordado fino del Consejero Javier Santiago Castillo. Pero gobernador mata consejero. Nadie que sea enterado puede negar la amistad personal de Alcaraz Cross con el gobernador y su equipo. No obstante, el ahora presidente ha participado en cinco misiones electorales llevadas a cabo por la Organización de los Estados Americanos (OEA), entre las que destaca su participación en la Misión de Observación Electoral, en las elecciones presidenciales de Costa Rica, en 2010, y su participación en la Misión de Observación Electoral, en las elecciones presidenciales de Guatemala, en 2011, ambas realizadas por la OEA. Es definitivo que la presidencia del OPLE tendrá muy poco en común con, por ejemplo, el protagonismo que mostró David Gómez

Álvarez. Seguramente, también, con el control político que le imprimió Tomás Figueroa. Pero un organismo con presidente de bajo perfil, no necesariamente augura un mal desempeño. Sobre todo porque no es un improvisado, tal como lo acredita su trayectoria. Se dice que lo que mucho se ve, poco se aprecia. La competencia electoral se perfila tan reñida, que un organismo más concentrado en la organización y cuidado del proceso, puede ser una fórmula que encaje con la institucionalización que ahora requiere el organismo. Una fórmula puede ser que el OPLE se sienta, pero no se vea. Los actores del proceso deben ser los candidatos, mientras que los funcionarios electorales se necesitan discretos, pero efectivos para llevar con firmeza el proceso electoral.

Poco ruido y muchas nueces...


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