Semillas de conciencia

¿Qué sembraste hoy?

Todos somos sembradores. Sembramos semillas en las personas. Les dejamos algo. Cada mirada, cada palabra y cada toque, les trasmite algo de nosotros.

A veces basta con escuchar. A veces es suficiente con que estés ahí. Estos últimos días murieron personas cercanas a la gente que quiero. No habrá nada que puedas decirles que borre su tristeza en esos momentos. Pero el hecho de que ellos sepan que estás ahí, hace más llevadero ese trance doloroso. Tu cercanía y tu presencia les siembra paz. Un remanso de calma en el río del dolor temporal y pasajero.

¿Qué sembraste hoy? 20 minutos para escuchar a un amigo es algo bueno. Ofrecerle una comida a un indigente. Pasar a la sombra de tu casa y obsequiarle un agua fresca al cartero, al vendedor de pan, a la señora del periódico... nada pierdes y ganas mucho.

¿Qué sembraste hoy en tu mente? ¿Leíste algo edificante? ¿guardaste espacio para noticias positivas? Procura que el día no termine sin haber leído algo que te encienda el alma. Que te de energía.

¿Qué le sembraste hoy a tu corazón? ¿Ya abrazaste a alguien? Un abrazo y una caricia sincera, son un soplo de aire fresco para el alma. No te olvides de decir “te amo”. Aunque ya lo sepan. No es una noticia; es un recordatorio para el corazón y eso siempre es bendecido.

¿Y a tu Espíritu? Siémbrale la vista de un atardecer. Regálale 10 minutos contemplando las estrellas. Disfruta la sonrisa de un niño, mientras intentas recordar cómo se le hace para reír así. Una caricia al perro de la calle, al gato adormilado, son semillas de ternura que nunca deben faltar en tu alma.

Regálate esos momentos; son el mejor puente de comunicación con tu Creador; te mantienen conectado con la esperanza y la certeza de que este mundo, con todo y sus horrores y tristezas, está lleno de cosas hermosas.

Un día nos marcharemos todos... lo sabes. Uno a uno. Y las risas y las luces se irán apagando a lo lejos. Nos llevaremos así los recuerdos y muchas fotografías en el alma. Vive de tal manera que predominen en ellas, los rostros sonrientes de tu familia y el abrazo cálido de tus amigos. La playa y la arena con la persona que amas. Porque de eso se trata la vida; de sembrar cosas así.