Semillas de conciencia

Soltar amarras


Hoy cierro un ciclo con el pasado; es tiempo de soltar amarras. Suelto todo lo que me hace daño, Es tiempo de ser más fluido con la gente, Conmigo mismo. Es momento de dejar ir, de permitir que el viento me despeine y me sacuda; que se lleve el resentimiento, que mi alma perdone deudas y deudores. Es tiempo de que me perdone a mí mismo; ya me regañé bastante. Ya fueron muchas las piedras que yo mismo puse en mi camino. Para autocastigo ya estuvo bien; elijo el camino de la aceptación; es más barato.

Acepto y entiendo que merezco empezar de cero; con el alma transparente, con el espíritu tranquilo. A partir de este momento, lo que ha de ser, será. Entiendo que por más que me angustie, no agregaré a mi estatura un codo. Es tiempo de relajarme.

Dios no me está juzgando; está muy ocupado haciendo otras cosas. ¿Por qué habría yo de hacerlo? De vez en cuando viene a bien tirar lo que ya no sirve. Me libero.

Es hora de levar anclas... Soltar gente... cosas. Nadie tiene porque ser como yo quiera. Así están perfectos. Así ha funcionado hasta este momento su vida. ¿Qué mejor prueba podría pedir para convencerme? Me dedico a atender lo mío; jugar al rescatador sin que te lo pidan no es sano.

Entre ser feliz y tener razón, elijo lo primero. Tener la razón es el peor de los desgastes, pues te quita el sueño intentando corregir al universo. Es hora de soltar amarras, de confiar en la vida y menos en la apariencia de este mundo convulso. Me dejo ir...la vida me conduce. En este año que comienza quiero un corazón joven, que brinque de gusto con las chicharras que anuncian el día. Como cuando éramos niños... ¿Te acuerdas?

He estado demasiado ocupado para ver las estrellas, y no me daba cuenta de que así sostiene Dios al cielo; con tachuelas de plata, muy ligeras, por que el hierro se oxida y pesa mucho. Es tiempo de soltar amarras, de levar anclas, de dejarme ir en paz. De tanto pelear conmigo se me estaba olvidando a que sabe la sonrisa. Qué lindo es cuando no controlas a nadie, cuando no pides cuentas, cuando tiras a la basura la bitácora de los rencores.

He decidido ser más justo; la vida no es un tablero de ajedrez ni las personas caballos o alfiles. Trato a la gente como me gustaría ser tratado. Se trata de ser honesto.

Quiero y necesito un buen principio, y seguir así indefinidamente. Te ofrezco un abrazo, te pido una disculpa. Yo ya me perdoné. ¿Podrías hacerlo tú también? Yo te invito. Renovación es una palabra muy comprometedora... ¡te obliga a caminar sin excusas! Sin nadie a quien echarle la culpa de nada. Pero definitivamente es el camino al cielo.