Semillas de conciencia

Renuncia al control

Las personas no necesitan ser como tú esperas; han sido así como son ahorita, los últimos diez, quince, o veinte años de su vida… y nada les ha pasado; con todo y sus manías, así les ha funcionado. Tus buenas intenciones podrán ser de lo más genuino; pero… muy poca gente espera que las lleves a cabo.

Por sorprendente que te parezca su modo de ver las cosas, para ellas está bien. Así son felices o por lo menos están cómodas. ¿Quién eres tú para sacarlas de su isla de confort? ¿Porqué te aferras a que sean como tú?

Quizá lo hagas “por su bien”… ¿te has preguntado si para ellas “está bien”?

Quizá pienses que necesitan que te preocupes por su salud, o por sus emociones…

¿No crees que ya te lo habrían pedido si así fuera?

¿No serás tú quien necesita eso y estás proyectando tus propias carencias? Renuncia al control.

La mayor parte de las cosas con las que te desvives por la gente, son cosas que ellos podrían hacer por sí mismos, y que generalmente no te pidieron. ¿De dónde sacaste que tu misión era ser su gurú o su guía espiritual? No confundas ser noble con ser rescatador.

Las personas tienen derecho a descuidarse, a olvidar el sweater, a no pedir ayuda, a asolearse sin sentido, a permitir ser pisoteados por otros, a trabajar doble,  a malpasarse; a comer a deshoras…

a no tomar su medicina, a enfermarse. ¡A dejarse morir incluso! Así lo decidieron. No tienen una pistola en la cabeza. No necesitan que los persigas o asfixies.

Con frecuencia olvidamos un pequeñísimo detalle: ¡son ADULTOS! Y por equivocados que te parezcan, tienen el genuino derecho de estar así. ¿Podrías hacerles el enorme favor de respetar eso?

A veces somos como el “Caballero de la Armadura Oxidada…” jugamos a ser rescatadores… nos encanta salvar gente… incluso a aquellos que NO pidieron ser rescatados. Y eso es lo más vergonzoso. Renuncia al control. El mundo no necesita mártires. Por andar de redentores luego salimos crucificados. Si de verdad te fascina el “altruismo”,  tus relaciones interpersonales NO son el escenario idóneo; acude a la Fundación Calcuta… o a las Misiones Cristianas al Africa… ahí de verdad que necesitan gente así.

Cuando intentamos darle sentido a las vidas de la gente, es muy probable que la nuestra no lo tenga; por eso vivimos para otros. Angustiarte por arreglar el caos en su existencia, generalmente te mantiene tan ocupado  que no tienes tiempo de atender tu propio desorden. Las personas no necesitan que seas un satélite girando en torno a sus vidas. ¿Podrías dedicarte a atender la tuya?

Renuncia al control… o la vejez te llegará mucho antes de tiempo.