Semillas de conciencia

Haz algo desde donde estés

A la gran mayoría nos preocupan las condiciones de quienes nos rodean y viven menos favorecidos. Ser capaces de interesarnos y actuar sobre el dolor de la gente, constituye el rasgo más excelso de la naturaleza humana.

Nos duele la tristeza ajena. Nos duele la angustia de los otros. Y es frecuente entregarnos a la sensación de impotencia. Ciertamente hay cosas fuera de nuestras capacidades y alcances. Un cáncer. Una catástrofe natural. Un accidente que nadie vio venir.

Pero definitivamente son más las cosas y situaciones susceptibles a nuestras decisiones. Somos personas de influencia. Podemos hacer mucho por quienes nos rodean, después del primer paso de mejorar y encauzar nuestra propia vida.

Un error común de percepción es suponer que tenemos que llegar a alguna parte en un futuro para poder hacer algo. Que tenemos que convertirnos en alguien famoso o con mucho éxito y recursos para poder ayudar a otros. Que tendríamos que conocer a personas diferentes. Y nada más alejado de la realidad. El verdadero sentido de la influencia, radica en emprender acciones, en dejar la vida pasiva.  Podemos hacer mucho estando donde estamos en este momento. Podemos empezar a actuar siendo quienes ahora somos. Y podemos generar resultados medibles y valiosos empleando lo que hasta hoy tenemos. Liderazgo es trabajar para que las vidas de otro sean mejores; aportar algo a su camino que les permita extraer lo mejor de su propia persona. Cuando comenzamos a hacer eso, nuestras vidas adquieren significado.

Hay una diferencia enorme entre preocuparse y actuar. El valor de los seres humanos no se mide por el número de cosas que les preocupan o estremecen. La bondad no significa admirarse por la maldad de otros. La bondad no se aquilata por qué tanto nos duele la desgracia y los sinsabores ajenos, si no por nuestra disposición a salir de nuestro espacio de confort y emprender acciones rumbo a posibles soluciones.

Los suspiros y lamentos no se sabe que hayan ayudado a nadie hasta ahora. Cuando pasamos de la preocupación a las obras, algo grandioso se gesta en nuestras vidas. Dejamos huellas. Y comenzamos a dejar un legado imborrable. Trascendemos.

Trascender no es hacer bien nuestro trabajo. Para eso nos pagan. Trascender no es ser un excelente padre. Esa es nuestra obligación. Para eso los engendramos. Eso nadamás se llama Autorrealización.

Trascender es invertir parte de nuestro tiempo y energía, y hasta nuestro dinero, en lograr que los seres humanos, cualesquiera, progresen. Pero no necesitas esperar ninguna señal o suceso maravilloso. Empieza ya.