Semillas de conciencia

Familia ¿Dónde nos perdimos?

¿Cuál es la diferencia entre una casa y un hogar? Esa diferencia la hacemos nosotros. Todos. Día a día. La haces como padre cuando eres capaz de detenerte a entender y a sentir el universo de tus hijos. A orientarlos sin intentar vivir a través de ellos. A darte cuenta que ninguno de ellos es una segunda oportunidad para que vivas tú. Son personas independientes en su esencia.  Te necesitan para ser guiados pero no para elegir ni decidir por ellos.

La diferencia entre casa y hogar la haces tú como hijo, cuando le preguntas a tu padre cómo le fue en el trabajo y qué hizo. Cuando te detienes a investigar cómo le fue a tu madre en el trajín de la casa. Cómo le hizo para tener ese plato de sopa caliente esperando sobre tu mesa. Eso hace una familia. La diferencia entre una casa y un hogar te queda clara, cuando te detienes en la cama de la abuela antes de salir corriendo… y la escuchas… Sí. Quizá las mismas cosas que ya ha platicado tantas veces, pero la idea es lograr que se sienta escuchada. Descubrir que sus recuerdos y sinsabores, son tan importantes como tus citas de trabajo y tus exitosos proyectos. Ahí se marca la diferencia. Esa cabeza blanca necesita también un cariño, un tiempo. Necesita ser y sentirse incluida. Necesitas que la consideres.

Necesitas tú darte cuenta que la vida es un ciclo y una retribución. La vida es una curva en donde antes fuiste cargado y cuidado; donde tu familia; padres y abuelos, fueron pacientes contigo por encima de tus necedades y absurdos. También en su momento cuando niño y cuando joven, te aferraste a la sinrazón. Ahora te toca a ti. Es tu turno de ser paciente. De saber escuchar y esperar. De ser tolerante. De ser amable con esos viejitos que ahora han vuelto a ser niños. Ahora te necesitan ellos a ti.

Ser familia se trata de todas esas cosas simples; que de tan simples se te pasan de largo. Y después, incongruentemente son las que más extrañas. Llevarte bien con tu familia es el examen fundamental de la vida. Y solo tiene sentido cuando eres capaz de pensar en termino de “nosotros” y dejas de lado el “mí” y el “yo”. Con la familia el individualismo termina; ya no puedes pensar solo en ti. Ahora también te cuidas para ellos, porque te necesitan. Si algo te pasa a ti, la vida de ellos se trastorna. Cada decisión tomada debe considerar cómo se sentirán ellos con eso. Cada proyecto a futuro los incluye.Lo que hagas, oculto o manifiesto, los arrastra. Evidencia la memoria de tus padres y abuelos con gloria o deshonra. Deja un Legado a tus hijos y nietos. Edificante o perturbador. Tú decides…