Paideia Política

México y EU: ¿amigos o enemigos con Trump?

Las relaciones entre México y Estados Unidos (EU) se han caracterizado por la hostilidad de la mayoría de los presidentes norteamericanos hacía nuestro país, la cual ocasionó una guerra y la pérdida de territorio nacional, así como varias intervenciones militares.

La lista de presidentes hostiles es amplia. Monroe creó la política de "América para los americanos"; Jackson provocó la separación de Texas en 1836; Polk invadió México en 1846; Pierce compró La Mesilla en 1853; Taft toleró el asesinato de Madero en 1913; Wilson ocupó Veracruz en 1914 y Cooligde planeó invadir suelo mexicano en 1927.

La excepción a esta tendencia agresiva de casi un siglo fue Lincoln, quien como congresista se opuso a la invasión de 1846 y a la anexión de más de la mitad del territorio mexicano a EU, en 1848. Después, como presidente, apoyó a Juárez en su lucha contra la intervención francesa de 1863 y el imperio de Maximiliano.

A lo largo del siglo XX hubo episodios similares, aunque menores. La "Política del buen vecino" de F. D. Roosevelt mejoró la relación entre los dos países, a pesar de las nacionalizaciones cardenistas. En un gesto de acercamiento, Truman visitó México en 1947. Kennedy lo hizo en 1962 y devolvió El Chamizal en 1963.

Las relaciones se mantuvieron estables con Nixon, Ford y Reagan, quien impulsó la última reforma migratoria importante. En cambio fueron complicadas con Johnson, que intentó desestabilizar el país en 1968 y Carter, quien en 1977 canceló un acuerdo comercial para enviar gas natural a EU.

En la década de 1990, la relación entre ambos países mejoró. Con los presidentes George H. Bush y Bill Clinton se alcanzaron acuerdos importantes, como el Tratado de Libre Comercio (TLC) y el apoyo financiero de EU para que México pagara su deuda externa. En el siglo XXI, con George W. Bush y Barack Obama, la relación giró en torno a la cooperación en la lucha contra el narcotráfico.

Todo indica que Trump se sumará a la lista de los presidentes hostiles a México. Sus primeras acciones, en materia de migración y libre comercio, refrendan su idea de que nuestro país es un enemigo para EU. Con la orden ejecutiva firmada ayer para construir el muro fronterizo, y la anunciada renegociación del TLC, se confirma que cumplirá sus amenazas. Por esta razón, es urgente que el gobierno federal defienda nuestros intereses con patriotismo y dignidad. No debe permitirse que México se vea sometido a los dictados de EU.