Paideia Política

México: la confianza en las instituciones electorales

La democracia requiere de la confianza ciudadana en las instituciones electorales. Si esto no sucede, el riesgo es que la incredulidad predomine en la vida pública y se incrementen la insatisfacción democrática y la desafección política. Sin embargo, para que crezca la confianza en los organismos comiciales es necesario que se cumplan los principios rectores de la función electoral; violentar alguno siempre provocará desconfianza.

Para contrarrestar este déficit de confianza entre la sociedad, el trabajo de las autoridades electorales debe estar libre de toda duda. La mejor forma de conseguirlo es trabajando imparcialmente frente a los actores políticos y los diversos poderes. Esto es urgente, porque la opinión ciudadana sobre este tipo de instituciones es muy crítica. La imagen es negativa.

Recientemente GEA-ISA publicó los resultados de la Segunda Encuesta Nacional de Opinión Pública 2017, los cuales invitan a la reflexión. Por ejemplo, ante la pregunta de qué tanta confianza tienen en las autoridades comiciales del país, 14 por ciento de los encuestados respondió que mucha, 54 mencionó que poca y 32 dijo que nada; es decir, 86 por ciento desconfía de ellas, en algún grado.

La situación es grave, porque la desconfianza en estas instituciones hace suponer a la gente que los resultados electorales en 2018 serán fraudulentos. Así lo declaró 53 por ciento de los entrevistados. El diagnóstico se completa con la pregunta de si las autoridades electorales serán capaces de garantizar imparcialidad en los comicios del próximo año: solamente 36 por ciento opinó que sí; 49 por ciento contestó que no.

Los resultados muestran que los organismos electorales, administrativos y jurisdiccionales, están obligados a revertir esta percepción ciudadana, cada vez más generalizada en México. Esto será posible solo con una actuación fuera de toda sospecha. Para lograrlo se requiere que las autoridades comiciales operen con apego a las disposiciones constitucionales de la materia y generen condiciones para que todas las contiendas políticas sean equitativas.

En esta lógica, en 2018 las instituciones electorales deberán garantizar el respeto al voto de la ciudadanía. Las experiencias recientes de 2017 deben ser un referente sobre la ruta a seguir el próximo año. Si se pretende aumentar la confianza en los organismos electorales es urgente que se actúe estrictamente conforme a la ley. Nada más, pero nada menos.