Paideia Política

Combatir la corrupción en México: un desafío colectivo

Uno de los obstáculos para que un sistema democrático se consolide es la corrupción. Al ser una práctica en la cual unas personas obtienen beneficios a costa de otras, la desigualdad surge entre ellas. La corrupción se manifiesta básicamente en sociedades atrasadas, aunque con diferentes grados de intensidad. Es un fenómeno generalizado en los ámbitos público y privado, pero es más visible y perjudicial en el primero.

Las causas de la corrupción son diversas. Algunas son de carácter social y cultural, otras son de origen institucional. En el caso de las primeras el contexto es determinante, porque en ciertos espacios sociales este problema es tolerado y culturalmente aceptado. En el caso de las instituciones, muchas de ellas no están diseñadas para eliminarla, sino que incluso la propician.

La reflexión sobre la corrupción en nuestro país es necesaria. Algunas organizaciones civiles tratan de combatirla. Una de ellas, Ethos. Laboratorio de Políticas Públicas ha presentado un informe sobre las causas, las consecuencias y las acciones para enfrentarla. Para esta organización el fenómeno afecta el desarrollo del país, la inversión y la eficacia de programas sociales. El informe revela que, según el Banco Mundial, la corrupción representa nueve por ciento del Producto Interno Bruto mexicano.

Según la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental de 2015, 50.9 por ciento de los encuestados afirma que la corrupción es el segundo problema más grave del país. Por eso es lógico que en la misma encuesta se perciba, junto a la policía y los partidos políticos, a los tres órdenes de gobierno: federal, estatal y municipal como las instituciones donde se cometen más actos de esta naturaleza. De ahí que México aparezca en la posición 123 de 168, en el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional.

Los desafíos son muchos. Uno de ellos es crear instituciones cuyo prestigio sea respaldado por su actuación, que también sean independientes, transparentes y rindan cuentas. Además, urgen organismos que fomenten la legalidad entre la población. La falta de voluntad de nuestros gobernantes para hacer frente a este problema es preocupante. Por eso la ciudadanía debe acompañar las tareas contra la corrupción. Es indispensable crear contralorías sociales que vigilen el adecuado ejercicio de los recursos públicos en México. Solo de esa manera se podrá erradicar este cáncer social.