Paideia Política

Trump,Colegio Electoral y voto popular

En los Estados Unidos existe un mecanismo indirecto para elegir al presidente del país. La elección de quien ocupará el cargo compete solo a un grupo de personas reunidas en un Colegio Electoral, una figura establecida en la Constitución norteamericana de 1787. Su creación fue idea de Alexander Hamilton, quien vio en él un instrumento idóneo para que los ciudadanos más calificados escogieran a los más aptos para ocupar el Ejecutivo federal.

La elección presidencial en Estados Unidos es peculiar, por la combinación del voto directo e indirecto. Se elige un número de electores igual al número de diputados y senadores que tiene cada entidad. El candidato que consigue la mayoría simple de votos en cada estado se lleva todos los electores de su Colegio Electoral, con la excepción de Maine y Nebraska, donde las reglas son distintas: ahí la asignación de electores se realiza en función de los distritos congresionales en cada uno de ellos. Por esta razón, los electores no siempre votan por el mismo candidato.

El Colegio Electoral tiene 538 electores. El candidato que gana la mitad más uno, es decir 270 votos, alcanza la presidencia, independientemente de que obtenga o no la mayoría del voto popular. Este es el hecho más controvertido, porque no siempre la voluntad de la ciudadanía se refleja en el resultado final. Hay tres casos, antes del de Donald Trump, donde el candidato que ocupó el segundo lugar de la votación popular alcanzó la mayoría del Colegio Electoral y, por lo tanto, el acceso a la Casa Blanca: Rutherford B. Hayes, en 1876; Benjamin Harrison, en 1888 y George W. Bush, en 2000.

El 8 de noviembre pasado Hillary Clinton obtuvo 2.8 millones de votos más que su contrincante, pero Trump ganó los estados con el mayor número de electores. A pesar de eso, el 19 de diciembre el Colegio Electoral confirmó el resultado de noviembre, donde Trump obtuvo 306 votos, contra 232 de Clinton. Las manifestaciones que exigían al Colegio Electoral impedir la asunción presidencial del magnate resultaron estériles.

Con la decisión del Colegio Electoral, la victoria de Trump está consumada; jurará como el presidente número 45 del paísel próximo 20 de enero. Su triunfo marca el inicio de una nueva etapa, que influirá de forma decisiva en el mundo, especialmente en México. El momento de las definiciones se acerca para el poderoso vecino del norte, bajo la guía de alguien que se ha mostrado contrario a los mexicanos.