Paideia Política

Del Mazo y el combate a la corrupción

A pesar de la gravedad de la corrupción en el país y en nuestro estado, el cual ocupa el primer lugar en sobornos y otras prácticas, la Comisión de Selección del Sistema Estatal Anticorrupción eligió como integrantes del Comité de Participación Ciudadana a varias personas que distan mucho de ser una esperanza para combatir este flagelo social.

Después de una convocatoria apresurada, fueron seleccionados dos ex consejeros electorales, un líder vecinal y dos empresarios: José Martínez, Palmira Tapia, Alberto Benabib, Marco González y Rosario Quiroz. Nadie de organizaciones de la sociedad civil o investigadores del tema. A todas luces una integración favorable al gobierno estatal, por la nula independencia de varios de ellos.

Es difícil creer que con una integración a modo se combatirá la corrupción en nuestra entidad. Martínez ha sido siempre un hombre del sistema, desde su época en la UAEM, donde llegó a rector; Tapia no tiene mayor trayectoria en el estado, aparte de su controvertido paso por el IEEM, donde fue una ferviente defensora de los resultados electorales que dieron el triunfo a Del Mazo; y Benabib tiene como mayor mérito haber colaborado en el Consejo de Planeación Municipal de Huixquilucan, con el entonces alcalde y ahora gobernador del estado.

El caso que más llama la atención es el de Palmira Tapia. Muchos méritos debió acumular para dejar en el camino a otros aspirantes muy cercanos al sistema. Su designación revela la gratitud que le tienen por no impedir el sesgo a favor del PRI en el conteo rápido y evitar la aplicación del PREP casilla. Tan se la debían que, a pesar de que nadie de la Comisión de Selección votó por ella al principio, el sistema forzó otra votación, en la que finalmente fue seleccionada, por las obvias presiones políticas.

Una anécdota que viví refleja su papel. En mayo de este año, un experto del Comité Técnico de los Conteos Rápidos pidió un tercer simulacro, lo cual fue respaldado por dos de sus homólogos. Dijo que los capturistas del IEEM habían actuado de manera sesgada, a favor del PRI, y podía probarlo. Agregó que no confiaba en esas personas, porque habían tenido oportunidad de practicar dos veces el fraude. La respuesta de Tapia y del jefe de Informática, Juan J. Rivaud, ante una pregunta expresa, fue que eran errores humanos. No castigaron a los responsables. Los ascendieron a supervisores. ¿Alguien cree que ella podría castigar algún acto de corrupción?