Paidea

Sobre la teoría y la realidad

Al momento de escribir cada semana esta columna, me pregunto si algunas de las colaboraciones no parecerán demasiado teóricas, quizás librescas, por apoyarme en citas de autores, aparentemente alejadas de la realidad. Pero finalmente me contesto que las teorías y los libros son parte también de la realidad, que nos ayudan a comprenderla, a interpretarla y a contar con herramientas para buscar transformarla.

He llegado al convencimiento de que no basta con describir lo que comúnmente se llama realidad o comentar los hechos; es necesario apropiarnos de categorías de análisis para alcanzar nuevas formas de explicación de esos hechos, de los fenómenos, particularmente los sociales, que han adquirido cada vez mayor complejidad.  En este sentido las categorías son, según el epistemólogo Hugo Zemelman,  “el reflejo del proceso mediante el cual el sujeto cognoscente construye su apropiación de lo real”, de donde se desprende que con la idea de construcción nos referimos al proceso de moldear una realidad potencial y, al pensar que la realidad se construye, se está considerando un espacio social por conquistarse.

Aquí es donde entramos los individuos concretos,  con posibilidades para llevar a cabo esa conquista, actuando en el presente social como escenario para la construcción, en el entendido que la realidad no es algo dado sino dándose, es decir, en movimiento, con un carácter cambiante.Considero totalmente válido recurrir a la historia, a la sociología, a la filosofía, a la literatura, para recuperar una frase, una idea, una expresión, que apuntale, refuerce o fundamente lo que deseamos comunicar.

La posibilidad de acercarnos al conocimiento de las diferencias entre los hombres en las distintas etapas; el poder establecer comparaciones y buscar referentes que nos ayuden a diseñar el “deber ser” del hombre para hacer que la vida valga la pena ser vivida; o acudir a la poesía que nos permite imaginar otras formas de ser u otros mundos posibles, son tareas a realizar con el propósito de evitar que sólo nos ocupemos de los hombres y de los hechos tal como son.

¿Por qué no plantearnos cómo deberían ser? Pero no bajo los esquemas que la televisión se ha encargado de desarrollar, durante bastante tiempo y atendiendo a los intereses de los grupos de poder, ofreciendo la realidad como un subproducto de los noticieros y los programas de espectáculos. Desde ahí, los poderosos han buscado el modo de construir e imponer su propia idea de lo real. Hagamos el esfuerzo, los grupos subalternos, de recuperar la escritura, cuyo propósito es fortalecer y ampliar la memoria de los hombres a través del lenguaje. Con ella y otros elementos contribuyamos a construir otra realidad. 


gabriel_castillodmz@hotmail.com