Paidea

El siglo de las mujeres

Al finalizar el siglo XX, en círculos académicos se dijo que el XXI sería el siglo de la educación y de la mujer. Estoy de acuerdo con ello, pero debió agregarse que si no fuese así corremos el riesgo de que nuestro mundo se colapse de manera irremediable, pues cada vez  queda más claro que existe una relación directa entre la educación y el papel que juegue la mujer en la sociedad contemporánea y lo que el futuro le depare a la humanidad.

De ese tamaño es la importancia de la educación y de la mujer en nuestro tiempo pero, ni la educación es atendida adecuadamente ni las mujeres alcanzan aún el nivel de participación que debieran tener en todos los ámbitos.

No han bastado los enormes esfuerzos de reflexión y acción que las mujeres han desplegado a través de las distintas épocas, en la búsqueda de reconocimiento expreso de sus derechos, que se pueden resumir en el derecho al trabajo, a la educación, la cultura, a conservar y mejorar sus ingresos, al acceso al poder, a una vida sexual y reproductiva plena, a la salud y a ser tratadas con dignidad. Pero no se debe olvidar que estos derechos no se espera que alguien los otorgue, y mucho menos se mendigan; se conquistan, se lucha por ellos.

En esa lucha se incluye la necesidad de transformar esta sociedad, este país, que no será verdaderamente democrático, libre y justo, si se mantienen normas, usos y costumbres que lesionen la dignidad y los derechos de las mujeres.

Hoy tenemos que asumir juntos, mujeres y hombres, el compromiso de trabajar en la construcción de una sociedad distinta, con menos desigualdad, con menos violencia, con menos injusticias; de un mundo más equitativo y humanizado, donde podamos ejercer, gozar, disfrutar, todos, con plenitud y sin discriminaciones, nuestros derechos y libertades.Ya de lleno en el nuevo siglo, donde todo se ha venido banalizando, debemos oponernos a la frivolidad con que se quiere rodear –por la influencia del comercio- a la conmemoración del Día Internacional de la Mujer.

Conmemorar el 8 de marzo sólo tendrá sentido y validez si sirve para que las mujeres encuentren una identidad que las una, a pesar de diferencias lingüísticas, culturales, económicas, políticas o religiosas, y para enfrentar los desafíos que tienen que ver con su género.

Debe servir para recordar a tantas mujeres muertas o desaparecidas, muchas de ellas buscando hacer valer sus derechos, víctimas de una sociedad todavía bajo el estigma del machismo, que no las respeta y las violenta.

El siglo de las mujeres apenas empieza y hay mucho por hacer. Debemos apostar y aportar, todos, para que se cumpla. 


gabriel_castillodmz@hotmail.com