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Más sobre jóvenes y pensiones

En la columna del 8 de mayo abordé el tema relativo a los jóvenes y las pensiones. Lo dejé abierto como un asunto que debía seguir comentándose, a la luz de las declaraciones del presidente de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR), señor Carlos Ramírez, que nos pintan, de gris a negro, el escenario futuro para los trabajadores que inicien su retiro del 2030 en adelante. Critiqué la postura de ese funcionario que cuestiona los programas de adultos mayores, por considerarlos mal diseñados e improcedentes ya que, según él, absorben recursos que debieran destinarse a otro tipo de inversiones.

¿Cuánto se otorga a cada adulto mayor? Es una cantidad apenas para sobrevivir. Sin embargo, la preocupación del funcionario es porque vamos a “una ruta clara de envejecimiento poblacional que se va a acelerar a partir del 2030” y va a provocar un grave problema presupuestal. La pregunta es ¿cuál podría ser la solución a este problema desde la lógica del presidente de la CONSAR? ¿Acelerar la muerte de las personas mayores para que dejen de ser una carga para el Estado y así se pueda invertir en “otros rubros”? ¿Por qué siempre los esquemas de solución desde el gobierno se orientan a sacrificar a la población más débil? ¿Por qué no combaten la evasión fiscal y buscan gravar a los que más tienen?

El fondo del problema es el modelo exageradamente injusto de distribución de la riqueza, así como la corrupción y la impunidad que han lacerado nuestra economía. Esto último es aplicable a los fondos de pensiones. ¿Qué se hizo con tanto dinero aportado a esos fondos durante las décadas pasadas? Todo mundo sabe que fueron por mucho tiempo la caja chica de los gobernantes en turno, como lo fueron también los fondos de contingencia derivados de la llamada bonanza petrolera.

Por todo lo señalado me dirijo a los jóvenes: no pueden seguir indiferentes ante esta situación que les afectará directamente en su futuro. De seguir las cosas como están, quienes hoy se incorporan al mercado laboral o tienen menos de 10 años de servicio, al quererse retirar dentro de 20 años o más se van a dar cuenta que, aunque cumplan el tiempo reglamentario de servicio y la edad, no contarán con dinero suficiente en su cuenta individual para alcanzar una pensión que les permita una vida decorosa después de trabajar por décadas. Los jóvenes de hoy están obligados a luchar contra este modelo que privilegia a unos cuantos (especialmente la clase política y el empresariado especulador) y a favor de la construcción de una sociedad que les posibilite una vejez digna en todos los sentidos.


gabriel_castillodmz@hotmail.com