Paidea

¿Y la estabilidad social?

No soy economista, pero considero no necesitar serlo para emitir algunos comentarios acerca de la decisión tomada por el gobierno de la República en cuanto al aumento a los precios de la gasolina y el diésel.

Los mexicanos sabemos que, desde hace buen número de años, los gobernantes emanados del partido que nuevamente está en el poder han implementado políticas erróneas en materia petrolera; han derrochado de manera irresponsable los recursos generados por la venta de hidrocarburos y han propiciado el desmantelamiento de PEMEX por las abusivas cargas fiscales y la falta de inversión para el mantenimiento de las instalaciones estratégicas en el sector petrolero. Hay mucho escrito al respecto.

Podríamos acercarnos, por ejemplo, a lo que publicó el Ing. Heberto Castillo, severo y documentado crítico de las políticas gubernamentales en el rubro petrolero, en la segunda mitad de la década de los setenta y principios de los ochenta. Y como él muchos otros estudiosos han hecho evidente la incongruencia que representa el tener gasolina cara siendo un país productor de petróleo. No se quiso invertir en el desarrollo de la petroquímica y nos mantuvimos como país exportador de materia prima (petróleo crudo) e importador de gasolinas.

Esto no debe perderse de vista al momento de analizar lo que hoy se presenta como reacción social ante el llamado gasolinazo.

De acuerdo con lo señalado, al apelar a la memoria histórica resultan inaceptables los argumentos esgrimidos por el presidente de la República para justificar la medida. Él atribuye el incremento a causas externas (precio internacional del petróleo), habla de la “necesidad de preservar la estabilidad económica” y afirma que de no aplicarse el abultado aumento a los combustibles se afectarían programas sociales, se incrementarían impuestos y precios a productos, se reducirían las oportunidades de empleo para los jóvenes y no sé cuántas calamidades más. Es increíble que todavía se atrevan a dirigirse de esa manera al pueblo de México.

¿No les importa la estabilidad social y, más aún, la familiar? Prefieren mantener, a cualquier precio, el modelo económico actual que privilegia a los menos y abandona a su suerte a los más. ¿Siguen apostando a la, al parecer, inagotable capacidad de resistencia de los mexicanos? ¿Por qué tensar tanto la cuerda?


gabriel_castillodmz@hotmail.com