Paidea

Lo electoral, la sociedad y la felicidad

Minutos antes de empezar a escribir esta columna recibí un mensaje, de cierta agencia noticiosa, en el teléfono celular. Me desconcertó por su contenido, y provocó algo de vergüenza por la tendencia, un tanto pesimista, que han seguido mis escritos publicados las últimas semanas donde, frente al proceso electoral, he expresado que existe desencanto, inconformidad, descontento, molestia, enojo en la ciudadanía, por los magros resultados del actual gobierno, además de la falta de credibilidad y de confianza en los políticos.

El mensaje señalado aludía a una nota periodística (ver http://bit.ly/1xZ9PO4) sobre el Informe de la Felicidad en el Mundo 2015 y, obviamente, apresuré su lectura para documentar el optimismo, como dijera el gran Carlos Monsiváis. Resulta que México está entre los países más felices del orbe, junto a Canadá, Finlandia, Suiza, Dinamarca, Noruega, Holanda y por encima de Estados Unidos, Francia y Alemania.

Ello en sí me sorprendió, y probablemente también a usted estimado (a) lector (a), pero lo más relevante es que el supuesto organismo de la ONU que publicó el Informe, señala entre los indicadores considerados para medir la Felicidad en 158 países, el progreso social y el proveer bienestar a los ciudadanos, la libertad de éstos para tomar decisiones, los niveles de ingreso y el apoyo por parte de las instituciones públicas; además, el Producto Interno Bruto, la esperanza y calidad de vida, la salud, la justicia, la confianza, la FALTA DE CORRUPCIÓN (¡asómbrese usted!) y la honestidad.

Debo confesar que desconocía ese Informe; si lo hubiera tenido antes, tal vez me hubiera ahorrado la pena de escribir sobre las profundas desigualdades que observo en este país (¿habré perdido el sentido de la realidad?), o sobre la explotación de los jornaleros, el trabajo infantil, el maltrato a migrantes, las violaciones a los derechos humanos, la violencia y sus secuelas, los bajísimos ingresos de millones de mexicanos.

Reconozco que los habitantes de este país somos festivos, aguantadores, le ponemos buena cara al “mal tiempo”, no perdemos la fe, no dejamos de ser solidarios; pero, de ahí a dar crédito al dichoso Informe de la Felicidad en el Mundo, la verdad hay mucha distancia. ¿No le parece sospechoso (ah, maldito sospechosismo) que se divulgue ese Informe, ante la proximidad de unas elecciones marcadas por la desconfianza y la falta de credibilidad? ¿Acaso se trata de influir en la percepción de los ciudadanos sobre la realidad cotidiana, para modificar lo negativo que hoy predomina? Tal vez se logre que los mexicanos vayamos felices a votar. 


gabriel_castillodmz@hotmail.com