Paidea

Un ejemplo de buen maestro

Aprovecho la orientación dada a esta columna, bajo el sentido de la palabra Paideia, para hacer un reconocimiento público a un destacado maestro radicado en estas tierras laguneras, el Profesor Vicente Rodríguez Quiroz. En virtud de que cumplió 50 años de haber iniciado la profesión magisterial, y de que en los próximos días llegará a la edad de 70 años, lo saludo desde este espacio, con el firme deseo de que los problemas de salud que le han afectado en las últimas fechas se superen y logre una total recuperación.
Desde la segunda mitad de la década de los setenta escuché hablar de Vicente Rodríguez,  un alumno destacado del maestro Andrés Silva Zavala. Como director de la Escuela Normal de ciudad Lerdo, en ese tiempo Silva Zavala invitaba buenos maestros para que compartieran sus experiencias con los estudiantes normalistas, ya fuera como docentes en la institución o bien a través de conferencias. Éste fue el caso del “Güero Quiroz”, como lo llamaba el maestro en tono afectuoso, quien acudió en diversas ocasiones a platicar con los entonces futuros profesores. Aunque no tuve la oportunidad de cultivar una relación cercana con Vicente, siempre me llamó la atención la manera elogiosa como se refería a él Andrés Silva, un maestro de la cantera de las Normales Rurales en sus mejores épocas, exigente y duro para calificar a las personas, especialmente a los docentes que habían sido sus discípulos.
En los últimos años, gracias a las actividades de la Fundación Cultural que lleva el nombre del maestro José Santos Valdés, y al interés común por mantener vivo el pensamiento del ameritado educador, he podido convivir más con Vicente Rodríguez, lo que me ha permitido profundizar en el conocimiento de su trayectoria profesional y constatar sus cualidades como persona y excelente maestro. Miembro destacado de esa “tribu solidaria y clanesca” como llamó cariñosamente José Revueltas a los normalistas en sus memorias y sobre la cual decía le habían contado maravillas. Efectivamente aún hay muchas cosas que contar sobre los normalistas y el normalismo del que proviene el profesor Vicente, al que pertenecieron José Santos Valdés y Andrés Silva. Es bueno que se conozca lo valioso del magisterio, para que las nuevas generaciones sepan que tienen referentes. Uno de ellos es Vicente Rodríguez, quien reúne en su persona las características del verdadero maestro normalista: un profundo amor a su país y a sus alumnos, una concepción de la educación como bien público, la pasión por servir a los demás, la permanente curiosidad intelectual, una amplia cultura general, carácter firme, personalidad equilibrada y buenos hábitos como la puntualidad y el sentido de responsabilidad. No ser partidario de la simulación o la mentira y sí del ejercicio de la congruencia. Esas características, aunadas a una modestia que debiera hacer a un lado de vez en cuando, le permiten al maestro Vicente tener calidad moral frente a sus alumnos y compañeros, ser un sujeto crítico y ciudadano activo en esta sociedad compleja. Por ello, insisto, se convierte en un buen referente para las nuevas generaciones de maestros, que deben voltear la vista hacia ejemplos dignos de ser emulados. Vaya este sincero reconocimiento a un buen maestro que tiene el compromiso de seguir aportando sus experiencias y conocimientos por muchos años más.


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