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En educación: está por verse

En colaboraciones anteriores escribí sobre la supervisión escolar, su importancia y el papel preponderante que las autoridades de la SEP le están asignando en el discurso. Expresé mis dudas respecto a que se pase exitosamente del discurso a la práctica, pues hay una serie de factores que llevan al escepticismo, aunque tengo confianza en que los maestros que están en las aulas o en puestos de dirección y supervisión, entenderán la importancia que adquiere la educación en un contexto difícil. Hoy los maestros estamos frente a una coyuntura inmejorable para tomarle la palabra a la SEP en sus afanes transformadores y encabezar la conducción de una legítima y efectiva reforma de la educación desde la perspectiva de los propios trabajadores.Mis dudas surgen de la manera como se concibió e implementó la actual reforma. Además, por el perfil de quien encabeza la SEP que, según mi parecer, ya cumplió con el objetivo de neutralizar y disminuir la influencia del SNTE. Debe dejarle el lugar a otro funcionario con credenciales y capacidad para atender los desafíos de carácter pedagógico que están a la vista. Si esto se diera y hubiese logros palpables en asuntos como el de la supervisión escolar, en los términos que he planteado antes, tendría que aceptar mi error en algunas de las críticas formuladas y reconocer lo que surgiera de positivo. Mientras tanto mantengo las dudas, pues hay evidencia de que a quienes hoy nos gobiernan no les interesa educar con calidad al pueblo de México. Una prueba a considerar es la aprobación de las leyes secundarias en materia de telecomunicaciones, las cuales nos presentaron como positivas para los mexicanos, con la cantaleta de que ya no vamos a pagar las largas distancias. Esto es bueno, nadie puede estar en contra de ello y de otras medidas para obligar la apertura de Telmex a la competencia. Pero lo que no explican es que, en lo que respecta a la televisión, Televisa mantiene sus privilegios y el predominio para seguir ofreciendo contenidos que dañan la mente de los mexicanos y manipulan la opinión pública en asuntos delicados y de trascendencia para la Nación. Por todo lo anterior, resalto la importancia de la coyuntura, y recupero lo expresado por Leopoldo Camacho Sustaita, destacado catedrático de la Universidad Pedagógica de Torreón, quien ha escrito muchas y valiosas páginas sobre la educación básica. En un texto reciente, elaborado para una conferencia sobre la actual Reforma Educativa, el maestro Camacho cuestiona que ésta se pretenda hacer con maestros reducidos al acatamiento oficial y amenazados en su permanencia laboral, y considera a la reforma como “boicoteadora de la potencialidad innovativa de los agentes académicos”. De ahí la importancia que he venido otorgando al papel que deben jugar los supervisores, quienes tendrán que entender que, como bien se señala en el documento citado, “la problemática educativa no podrá ser resuelta sólo con medidas administrativas”. Coincido con el señalamiento de que se sigue otorgando a los maestros el papel de operarios, y con la idea de que es necesario que los docentes se involucren en el trabajo como intelectuales, para generar teoría educativa y lograr “la autogestión formativa”. La coyuntura abre la posibilidad de que surja un movimiento pedagógico, con la participación de los liderazgos naturales en el ámbito académico, para hacer realidad la autonomía de gestión (pedagógica) que tanto se pregona con la reforma. Insisto: en educación, está por verse. 


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