Paidea

¿Qué hay detrás del activismo presidencial?

Hoy se viven en México circunstancias que exigen análisis. Toda la publicidad que se ha desplegado en torno a las reformas “estructurales”, la sobreexposición del presidente Peña Nieto a los medios con el fin de enfatizar su “atrevimiento” para impulsar el cambio y para buscar evidenciar su “eficacia política” al llevar a los partidos de oposición al acompañamiento de su festejo, nos deben llamar a reflexión como ciudadanos que vemos reducida nuestra condición de tales a la de súbditos. Digo esto porque pareciera que nos encaminamos a la instauración de un régimen totalitario por parte del grupo en el poder, a partir del trato que vemos dan a los ciudadanos.  Lo expreso a partir de lo que Hannah Arent plantea cuando dice que la tendencia totalitaria es la tendencia a “volver superfluos a los seres humanos, descartables como individuos”. No hay comunicación entre éstos y el poder público; de ahí que no se considere necesario el diálogo pues, en la lógica de quienes detentan el poder, los súbditos no tienen nada que decir que pueda ser valioso para ellos. La opinión de los ciudadanos no importa frente a la sapiencia de los expertos que asesoran al presidente. En todas las trascendentales decisiones que se han tomado en lo que va del actual gobierno, la ciudadanía ha estado ausente, y querer sustentarlas en la llamada democracia representativa suena a una broma cruel.La reflexión debe orientarse al análisis de los reiterados planteamientos del presidente y los miembros de su gabinete,  respecto a que los resultados de las reformas requieren tiempo, que habrán de materializarse hasta dentro de diez años por lo menos, para reflejarse en los bolsillos de los mexicanos. De igual forma, a raíz del 2º. Informe, el caso de la construcción del nuevo aeropuerto de la ciudad de México es digno de revisarse. Se presenta como la parte medular, junto a las reformas estructurales. Se anuncia de forma espectacular en Los Pinos y se lanza una campaña publicitaria para “vender” el proyecto a la sociedad como la magna obra que va a llevar a México a las ligas mayores. ¿Será? Hay dos aspectos destacables en este asunto: por una parte, la intención electorera del régimen, o si se quiere del grupo hoy en el poder, para quitarle la ciudad de México a un PRD colaboracionista que la está dejando en charola de plata. Ello sería realmente desastroso para la izquierda mexicana que perdería su principal bastión. El otro aspecto es nuevamente relacionado con los tiempos, ¿Por qué tanta alharaca con un aeropuerto que verá su primera etapa al final del sexenio de Peña y requerirá 10 o 12 años más para verlo terminado en su totalidad? Otra vez es necesario un poco de sospechosismo, o mejor dicho es pertinente de vez en vez pensar mal y quizás podremos atinar respecto a nuestra sospecha. Lo expresado me aporta elementos para dar crédito a ciertos analistas políticos serios, que plantean la hipótesis de que se está preparando el terreno, se están generando las condiciones, para que se vea como necesario, más aún como indispensable, la prolongación del mandato de un presidente que se ha atrevido a “mover a México”, y que merece el voto de confianza de los mexicanos para entregarles los resultados de lo que ha ido construyendo en su administración limitada a seis años. La televisión habrá de jugar un papel fundamental. Ya una vez lo llevó a la Presidencia, ¿Por qué no habrá de apoyar y hacer realidad su reelección? Lo que no pudo lograr Salinas de Gortari lo habrá de intentar su protegido. ¿Y los ciudadanos? ¿Nos comportaremos como súbditos viendo pasar las cosas? 


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