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El cambio en Durango II

Con pleno convencimiento señalé, en la columna anterior, que el próximo gobernador de Durango, José Rosas Aispuro Torres, tiene como uno de los retos principales modificar radicalmente el estilo de gobernar. Pero también aludí a la necesidad de conformar un equipo de trabajo que de verdad responda a ese propósito.

Se requiere mejorar la calidad de gobernar y convertir en el centro de atención del gobierno estatal el mejoramiento de la calidad de vida de los duranguenses. Hay que redefinir prioridades, no estructurar el gobierno en función de los grupos de presión o de intereses y pensar más en la población mayoritaria, pues hay carencias y problemas no resueltos que requieren atención gubernamental.

La sociedad civil habrá de jugar un papel muy importante, a través de las asociaciones, organizaciones sociales, fundaciones, que refuercen las decisiones cruciales del gobierno.

Insisto que los políticos o colaboradores que integren el gabinete, deberán tener formación suficiente y ser sensibles a las exigencias sociales y políticas. No se trata sólo de pagar facturas políticas derivadas de compromisos de campaña. Se requieren personas con capacidad probada para el ejercicio de gobierno, en áreas que correspondan con su perfil profesional.

Pero también es indispensable el establecimiento de estrategias de actualización permanente y de formación de nuevos cuadros, pues hacen falta individuos con nuevas ideas, con mentalidad más abierta, con posturas independientes, que no busquen sólo halagar al gobernante en turno para lograr sus favores o mantenerse en la nómina.

Se necesitan propuestas innovadoras sobre líneas de desarrollo de la entidad, o acerca de políticas públicas, para definir cursos de acción efectivos sin importar que contradigan políticas ortodoxas o que vayan en contra de modas y tendencias internacionales.El nuevo gobernador debe estar consciente de que no basta con ideas innovadoras o personas con buen nivel de formación.

Hay que acabar con inercias burocráticas que impiden implementar esas ideas o actuar eficientemente. Además, impulsar programas de seguimiento sistemático de las decisiones que se tomen y de los programas que se operen, para aprender de los resultados y corregir con rapidez el rumbo.

Ello exige del nuevo gobernador, que tiene experiencia, capacidad y formación, demostrar que también tiene la voluntad política para llevar a cabo los cambios de fondo y no caer en el gatopardismo. Son muchos los desafíos para lograrlo. 



gabriel_castillodmz@hotmail.com