Paidea

Un buen operador financiero

Hace más de una década un joven, de 24 años, empezó a mover de 300 a 400 millones de dólares al año en los estados de Sinaloa, Sonora y Jalisco. Al ver su fotografía, donde aparece un rostro redondo, de amplios cachetes y gran papada, en camiseta y con aspecto de desaliño, uno se imagina que se puede dedicar a cualquier cosa, menos a ser operador financiero de un hombre que ha figurado en las listas de la revista Forbes. No creo que pasara desapercibido pues se desplazaba acompañado de una escolta de 10 integrantes. Se trata de Juan Manuel Álvarez Inzunza, de 34 años, apodado “El Rey Midas”, operador financiero del narcotraficante Joaquín “El chapo” Guzmán, quien fue detenido en la ciudad de Oaxaca hace más de 15 días en un operativo realizado por un equipo de inteligencia del Ejército Mexicano y la Policía Federal. Tuvo que mediar una orden de detención provisional, con fines de extradición por el delito de lavado de dinero, girada por la Corte Federal de Distrito en Washington, Estados Unidos, para que ocurriera la captura.

Llama la atención que un individuo, que dudo mucho haya estudiado algo de economía, pudiera llevar a cabo operaciones de lavado de dinero por más de 4000 millones de dólares en los más de 10 años que pudo hacerlo. Aunque reconozco mi ignorancia en asuntos financieros, surgen algunas interrogantes: ¿Cómo pueden manejarse esas cantidades sin que se detecten movimientos anómalos o al menos sospechosos, que lleven por oficio a iniciar una investigación por parte de las autoridades? Además, si la colocación de los cuantiosos recursos se hizo por medio de un esquema de empresas, de centros cambiarios y comerciales, con ayuda de prestanombres, ¿no se cuenta en la Secretaría de Hacienda con los mecanismos eficaces para detectar movimientos de tal envergadura?

Resulta extraño que los cerebros financieros de la Secretaría de Hacienda, que son capaces de generar estrategias para perseguir implacablemente a pequeños y medianos contribuyentes cuando incurren en alguna falta u omisión, no tengan o no utilicen los instrumentos para detectar el movimiento de más de 71, 200 millones de pesos (obtenidos de actividades ilegales) que a lo largo de 10 años realizó un individuo al servicio de “El Chapo” Guzmán. ¿Por qué esa detención no ha traído aún consecuencias, por ejemplo, la aprehensión de prestanombres o incautar bienes mal habidos? Porque todo indica que el operador financiero es tan bueno que no dejó huella, ridiculizando a nuestras autoridades, o bien porque seguimos en el top ten de los países con mayor impunidad.


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