Paidea

Socialización primaria en la escuela de hoy

¿Qué hay detrás de todo el “ruido” que se ha generado en torno del Bullying? Es una pregunta que planteo con cierta preocupación, porque no logro entender el excesivo despliegue informativo sobre este asunto que, sin desconocer su importancia, se ha sobredimensionado mediáticamente. Por lo menos me hace sospechar que se busque justificar el que, desde el gobierno y algunos grupos de poder, se trate de criminalizar conductas de alumnos y maestros, así como lanzar culpas hacia los padres. No parece bastarles inducir el miedo que paraliza, con el pretexto de la inseguridad, ahora se tiende a provocar sentimientos de culpa que desmoralizan. Hay que estar atentos.  Se han impulsado programas e iniciativas de ley para atacar los problemas de acoso en las escuelas, pero centrando la atención en lo que, evidentemente, son efectos sin entrar en el análisis de las causas. ¿Se ha tratado de entender qué hay detrás de la agresividad de niños, jóvenes o adultos? ¿Qué pasa con los bajísimos niveles de tolerancia a la frustración? ¿Hasta dónde ha influido negativamente la situación económica, especialmente el desempleo y la falta de oportunidades? ¿Hay una valoración seria de los efectos que provocan los contenidos programáticos de la televisión comercial? ¿Se ha hecho algo al respecto? ¿Dónde queda la responsabilidad social del Estado en cuanto a garantizar mínimos de bienestar a la población? ¿Y el Estado Educador?De un tiempo a esta fecha se observan cambios en la familia. El concepto y la estructura tradicional se han modificado. Existen aquellas donde padre y madre trabajan buena parte del día o están separados; otras encabezadas por madres solteras, también trabajadoras. Todas estas variantes, fueron generando en los padres de familia un sentimiento de culpa, por no dedicar suficiente tiempo a los hijos, por la falta de apoyo en los trabajos escolares. Ello ha provocado que  los niños lleguen a la escuela sin el suficiente respaldo familiar para el desarrollo de su escolaridad, lo que me confirma en la idea de que es indispensable que la escuela retome la llamada socialización primaria.    En las escuelas, los directivos y maestros deben llamar a los padres de familia a cerrar filas para hacer valer el respeto entre todos los miembros y generar ambientes propicios para el aprendizaje y las adecuadas relaciones. Estoy seguro que los padres van a colaborar si observan compromiso, trabajo, responsabilidad y decisión entre quienes están a cargo de sus hijos en las instituciones escolares. Insisto en la necesidad de atender la socialización primaria, que tiene que ver con los aspectos que pueden ayudar al niño para lograr una vida armónica y provechosa en sociedad, así como el buen desarrollo de su personalidad. Habremos de reconocer que esto estaba, y está, descuidado en las escuelas pues se ha privilegiado la instrucción, a partir del falso supuesto de que la familia se encarga de sentar las bases en cuanto a hábitos, actitudes, afectividad, sentimientos, valores.Por ello la insistencia en apostar a la socialización primaria, para privilegiar lo formativo sobre lo punitivo, la motivación y el acompañamiento en lugar de reprimir o sancionar solamente. Esta socialización con mayor carga afectiva, es condición necesaria para favorecer los aprendizajes; requiere un replanteamiento de la función de la escuela y revisar, para mejorar, la formación de los maestros. No es fácil, pero tampoco imposible. 



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